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Me imagino que alguna vez todos los profesionales nos hemos preguntado qué podemos hacer para capitalizar nuestra experiencia y nuestro talento porque sabemos que son los puntales de nuestra propuesta de valor. Ambos cambian y se permutan con la edad, los más jóvenes aportamos conocimiento y poca experiencia, los seniors ambas cosas y en el entremedio el mix varia según las características personales y el grado de evolución de cada cual.

Situación Global

Una de las conclusiones que saco de la lectura del último Barómetro de Confianza que anualmente publica la consultora Edelman es que estamos en un momento de falta de confianza. No es, ni mucho menos, un hecho fortuito, se ha ido forjando con la crisis y la consiguiente pérdida de empleos, con la globalización y la recesión en algunos países que ha tenido respuestas dispares por parte de los gobiernos y otros entes públicos y por la irrupción de la manipulación de la emociones más allá de la objetividad de las situaciones o postverdad. Al final creer acaba siendo un acto casi heroico por lo menos para la población en general.

Fuente: 2018 Edelman Trust Barometer. Global Report

Los medios pinchan

En situaciones convulsas algunos salen mal parados y otros mejoran. Según el barómetro comentado los medios no ocupan un lugar preeminente en el corazón de las personas, medios entendidos como la mezcla de las publicaciones tradicionales con sus versiones en la red por un lado y las plataformas digitales por otro.  La peor parte se la llevan los medios sociales y las herramientas de búsqueda on line porque los medios clásicos experimentan un tenue repunte. Esta circunstancia nos tiene que llevar a reflexionar, no todo lo que se cuenta en la red va a misa y el público es exigente y crítico posiblemente, y aquí me atrevo a opinar, por los abusos y la falta de rigor y a tomar cartas en el asunto porque las redes sociales han venido para quedarse.

Credibilidad en el sector

Fuente: 2018 Edelman Trust Barometer. Global Report

¿Y las personas?

Hasta esta edición estábamos acostumbrados a que los iguales, “gente como tu y yo” y  eran los que gozaban de mayor confianza y esta situación está cambiando.  ¿ Y quien ha tomado el relevo? Pues ni más ni menos que los expertos tanto técnicos como académicos. Lo curioso de la situación no es que los expertos sean los más creíbles si no que los iguales, la gente corriente ha tenido una caída muy fuerte, ni más ni menos que de seis puntos, respecto al barómetro del año anterior.

De todos modos  la credibilidad de las personas es muy baja. En términos de calificaciones ningún segmento llega al notable y el 50% está en zona de suspenso. Puede ser que la salida de la crisis y la mala experiencia de las fake news divulgadas principalmente a través de las redes sociales hayan tenido influencia en el hecho de que los CEO, directivos, periodistas y gobernantes hayan subido significativamente su puntuación, obsérvese el cuadro anexo para tener mayor detalle.

autoridad-credibilidad

Fuente: 2018 Edelman Trust Barometer. Global Report

¿Y esto cómo nos afecta?

Una lectura un poco simplista puede llevarnos a interpretar que las cosas vuelven a su sitio. Que la credibilidad está en manos de los que saben y no de los los que dicen saber, podríamos estar en el inicio de un periodo en el que la calidad y las credenciales pueden valer más que la cantidad y el ruido. La experiencia y la objetividad frente a las opiniones a priori volcadas en las redes. O quizás de simplista no tenga tanto porque cuántas veces no hemos comentado el sin sentido de que  acabe siendo más creíble el que más grita, mas basura cuelga en sus perfiles para hacer bulto o más seguidores atesora para poder enseñarlos e intentar demostrar lo que no es o suplir aquello de lo que carece frente a los que tienen conocimiento y experiencia pero hacen menos ruido.

En este punto podemos concluir que es el momento en que se experto vuelve a tener valor.

Pero, ¿quién es experto?

Experto es aquel que tiene unos conocimientos sustentados por los estudios o la experiencia y validados por alguien independiente y, en último término, por el mercado. De entrada un experto tiene que ser reconocido por otros expertos y validar sus propuesta de valor a través de su público. Es experto pues quien tiene el conocimiento suficiente sobre algo y es bueno llevándolo a la práctica.

Y ¿cómo puedo ser un experto?

  1. Estudia y adquiere conocimiento. Querer dejar de lado lo que otros han hecho, trabajado y avanzado sobre un tema o una disciplina es una temeridad y una estupidez.
  2. Transforma lo que vayas aprendiendo en algo útil para los demás. Transforma el conocimiento en propuesta de valor o solo te servirá para llenar tu cerebro, tus estanterías o tu ordenador de material inútil. Lo que no sirve a los demás es inútil.
  3. Se honesto pero no innecesariamente humilde. Si has dado una conferencia en una universidad no eres profesor universitario pero si estás acabando un grado empiezas a ser experto en algunas materias, por lo tanto ni te escondas ni te sobrevalores.
  4. Crea contenido propio. Explicar lo que hacen los otros está muy bien, demostrar a los demás que estás muy bien informado te posiciona como captador de información pero lo que realmente se va a valorar es lo que tu haces de manera diferente, aquello en que eres original o en tu manera de ver el mundo para transformarlo. Y esto vale seas médico, economista, personal brander, abogado, físico o sacerdote.
  5. Comparte conocimiento y experiencias. Recuerda que si no te ven no existes.

A modo de conclusión

Si quieres ganarte la confianza de los demás gestiona tu reputación, tu huella, para ser conocido, reconocido, memorable y elegido…como experto. Es cuestión de marca.