¿Nuestra marca personal hace vacaciones?

En agosto el mundo se para o por lo menos esta es la sensación que tengo. Las últimas semanas de julio acostumbran a ser voraces, cronófagas, no queda tiempo disponible para acabar todo aquello que queda pendiente y que no puede esperar hasta septiembre. En agosto llega la calma, quizás los primeros días se mantienen activos los aburridos por naturaleza, los que tienen mala conscienciay quieren acabar lo que de natural acabarían en septiembre y por supuesto los que han hecho vacaciones en julio o antes o después y disfrutan mortificando al resto.

Lo único que sigue en activo es nuestra marca personal. En vacaciones y fuera de ellas seguimos dejando huella con las cosas que hacemos y con las que dejamos de hacer y como en cualquier momento del año lo importante es que lo que hagamos tenga sentido.
Desconectar es una palabra mágica que de manera repetitiva se oye en los periodos vacacionales, cortar con las actividades que se hacen durante el año para muchas personas es la finalidad de los días de asueto, dedicarse a uno y olvidar el resto, centrarse en la familia y dejar de pensar en el trabajo, estar con los amigos y aparcar al resto de mortales. Lo que se hace durante el resto del año parece que tiene poco sentido y que hay que recuperarlo durante el mes escaso que duran las vacaciones. Es un razonamiento equivocado.
El trabajo embrutece cuando nos aleja de lo que realmente queremos y muchas veces también lo hace porque no sabemos lo queremos. Y cambiar el orden de las cosas cuesta mucho, pensar y plantearse que es lo que va y que es lo que no funciona da miedo porque nos puede dejar mal cuerpo o hacernos tomar decisiones importantes en las que dejemos cosas por el camino. Quien se siente motor de su vida y está enfocado hacia sus objetivos, quien es el director general de su vida ve las cosas de manera distinta al que tiene ojos de empleado y busca que otros le llenen su tiempo y si puede ser su bolsillo. ¿Cuál de ellos necesita desconectar?
Agosto y las vacaciones en general puede ser el buen momento para tener las antenas en funcionamiento y pensar en uno mismo, en lo que nos motiva y en lo que nos aburre, en lo que nos da sentido y en lo que nos lo quita y prepararse para hacer las cosas de manera diferente. Es un momento para dibujar o retocar la huella que queremos dejar en el corazón de los demás. Es por esto que la marca personal no desconecta en vacaciones.

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