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Mas fuertes, mejores y más seguros

Las personas brillamos en la oscuridad de la noche. Siempre dejamos una estela de luz que ilumina nuestro alrededor. No somos gente anónima.
En la soledad de las ciudades, donde todo confunde y se difumina, cuando las calles se encuentran vacías y la vida parece carecer de sentido siempre emerge un fulgor que nos indica que alguien está allí dejando su huella.

Nadie es igual a sus semejante, cada cual deja su huella que es genuina y personal, todos tenemos nuestra marca que luce a pesar de los pesares.
Y a pesar de brillar con luz propia los espacios en que nos movemos nos ayudan a distinguirnos, a dejarnos ver con mayor claridad.

Dos hombres, una mujer y un barman. Tres huellas y tres marcas distintas. Poco sabemos de sus vidas, están al final del día pensativos y con ganas da agotar el tiempo que les queda para sumergirse de nuevo en la oscuridad del asfalto.

[bctt tweet=”Cada cual lleva su identidad a cuestas, su soledad y sus pensamientos” username=”jordicollell”]

Cada cual lleva su identidad a cuestas, su soledad y sus pensamientos. Cada uno de ellos es un universo completo en el que se reflejan los momentos más bajos y los más sublimes, todo queda en su interior pero su luz sigue brillando. No sabemos nada de su propuesta de valor excepto para el barman que calma la sed y apacigua los corazones

Gestionar la marca personal es buscar en cada momento que podamos ser distinguidos por nuestra propuesta de valor, por lo que podemos hacer para curar el dolor de los demás, para proveerlos de aquello que les falta. Y hemos de suscitar el interés para que el resto del entorno parezca vacío y carente de contenido. Sólo nosotros y la luz que desprendemos deben distinguirse.

Para, que nuestra luz sea potente hemos de tener una identidad fuerte forjada a través de los demás. Sin ellos no seríamos y no tendría sentido dejar huella. Aunque estemos solos, la ausencia de los demás nos llena de contenido de marca y estamos siempre esperando el momento de podernos comunicar. Porque somos marcas sociales.

[bctt tweet=”Gestionar la marca personal es buscar que podamos ser distinguidos por nuestra propuesta” username=”jordicollell”]

En la vida gestionamos diversos roles que dan contenido a la diversidad de la huella que dejamos, que nos permiten que cada día sea distinto y que el autobús nunca se pare en la misma parada. Diversidad de roles y unidad de marca porque la huella que dejamos sin ser única es nuestra y sólo nuestra.

Tenemos diversos proyectos fieles a nuestras propuestas de valor y al final de cuentas queremos hacer un mundo mejor, ayudando a los demás a tener una vida más fácil, más feliz, más plena y dando solución a sus preocupaciones. Esto es nuestra propuesta de valor y lo que nos da sentido.

Al final de día pasamos cuentas con nosotros mismos, como los clientes del bar de la ilustración de Hopper y nos preguntamos por lo que hemos hecho. Y lo hacemos en solitario, de espaldas, un poco cabizbajos o acompañados por aquellos que nos quieren aunque a veces no sepamos como explicarlo y tengamos la sensación que que una relación se está agotando.

Vendrá de nuevo el día y la luz del sol desplazará el fulgor de los neones y volveremos a quedar rodeados por la multitud, buscando nuestro momento de brillo y poniendo en práctica aquello que hemos aprendido en las sombras de la noche.

Día y noche, nacer y morir, avanzar y retroceder son el día a día de nuestra marca personal, con la seguridad de que hagamos lo que hagamos, si nos hemos trabajado a consciencia estamos condenados a ser más fuertes y mejores. Es la gran seguridad que nos proporciona la gestión de nuestra marca.

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