La increíble paradoja del mensaje

La paradoja del mensaje

Yo pronuncio tu nombre,

En esta noche oscura,

Y tu nombre me suena

Más lejano que nunca.

Mas lejano que todas las estrellas

Y más doliente que la mansa lluvia.

Federico García Lorca, Si mis manos pudieran deshojar

Una buena frase, un buen texto, una historia pueden ser muy bellos, estar muy bien escritos y pueden, al mismo tiempo, dejar al lector emocionado pero impasible aunque parezca una paradoja.

Un mensaje o sirve para mover la maquinaria a nuestra audiencia o no sirve para nada más que para hacer bonito. Y para que esto suceda es imprescindible que se produzca una conexión que encienda el fuego de la pasión.

Pasión es una palabra muy fuerte que sugiere la pérdida de la capacidad de raciocinio para actuar por impulso o las ganas muy fuertes para hacer algo o estar con alguna persona. La pasión trastorna la razón y aviva las emociones. Tampoco le pedimos tanto al mensaje, nos conformamos con que despierte en nuestro interlocutor la curiosidad y las ganas de actuar siguiendo nuestra propuesta.

Razón y emoción, mente y corazón, acción e impulso. Es la combinación que nos puede aportar información sobre la eficacia de lo que comunicamos. Si movemos las dos variables al unísono nuestra comunicación es eficaz, si la combinación está desequilibrada tenemos riesgo de robotizar o de provocar salvas, creando  infelicidad o ineficacia.

Hay palabras, frases y mensajes vacíos de contenido. Son como las canciones del verano, música pegadiza pero que se olvida con la misma facilidad con la que entró.

Palabras, palabras, palabras, buena intenciones pero poca chicha, es lo que a toda costa debemos evitar cuando queremos comunicar algo.

Si realmente quieres llegar al corazón y a la razón de otra persona o de muchas, habla de lo que realmente le interesa y no de lo que te interesa a ti.  Soluciónale algún problema o llénale algún vacío, dale alguna alegría o disípale su miedo. Ofrécele amor, cariño y comprensión que le hagan olvidar los momentos de rencor y de vacío. Pero no les hables sólo de ti porque así estás iniciando un corto viaje a ninguna parte.

Créeme, tu vida no interesa a nadie a no ser que pueda ser convertida en algo provechoso para otro. Y no digo que tu vida no tiene valor, claro que lo tiene pero sólo para tus amigos o tu pareja  con los que compartes tus experiencias más vitales en una situación de escucha recíproca; pero para tu público en general sólo tiene interés si puede servir de luz para que pueda ver un poco más allá o le ahorra tiempo y experiencia o le hace el camino más fácil y agradable.

Que tu estés tomando un café o comiendo una pizza o paseando al perro o jugando a golf tiene un escaso interés porque aporta poco y su efecto dura todavía menos. Si buscas que te den muchos “me gusta”, con poco es suficiente pero si lo que quieres es hacer comunidad, que se hable de ti, que te recuerden es imprescindible aportar algo más.

Una foto sin un comentario, un artículo volcado en las redes sociales sin más es tirar una paletada de tierra sobre su tumba digital, estás enterrando tu reputación. Que a ti te guste algo y no expliques por qué, que no quieras transformar tu experiencia en aprendizaje para tu público a la corta resta valor a tu marca personal y te acabas convirtiendo en spam. También es cierto que una muy buena fotografía es por si misma un mensaje y no necesita el apoyo de las palabras. De ti depende buscar el equilibrio.

Compartir crea proximidad y complicidad. Baja de tu árbol y comienza a aportar valor. Transforma tu alegría, tu dolor, tus éxitos y tus desengaños en experiencias que ayuden a aumentar la alegría, mitigar el dolor y evitar los desengaños para tu público. Transforma lo que sabes en algo que proporcione valor, convierte tu conocimiento en una propuesta de valor que te convierta en alguien útil. Da, da y da y acabarás recibiendo, da lo necesario para que te necesiten y entenderán que para seguir recibiendo tienen también que contribuir porque tu no vives del aire del cielo ni de buenas intenciones. Da con prudencia para no quedarte vacío pero da y nunca te faltará de nada y ten la certeza de que si no lo haces tu nombre acabará sonando lejano y serás olvidado.

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