El misterio de la identidad compartida en 10 pasos

10 pasos marca personal

<< …Un hombre solo, una mujer

Así tomados de uno en uno

Son como el polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti

Cuando te escribo estas palabras

Pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás

Tu futuro es tu propia vida

Tu dignidad es la de todos…>>

José Agustín Goytisolo: Fragmento de <<Palabras para Julia>>

El binomio yo y los demás no es fácil de llevar porque es contradictorio. Le he encontrado una cierta afición al uso de la palabra “contradicción” en sus diversos formatos pero es que, guste o no, está en el centro de la vida, de la mía, de la tuya y de la nuestra.

No hay situaciones químicamente puras y la realidad está preñada de impurezas, de roces, de malentendidos, de desamores y, algunas veces, de mala leche. Pero también está empapada de amor, entrega, cariño, comprensión y buena fe. Y de la mezcla sale el día a día en el que se forjan relaciones eternas, se afianzan alianzas y también  se rompen uniones y se liquidan empresas. Que pase una cosa u otra depende en gran medida de uno mismo, de sus valores, de cómo viva las relaciones y las alianzas y de su grado de aguante porque cada cual tiene su umbral de resistencia.

Lo que si es cierto es que no estamos solos y que nuestro legado o está en función de los demás o no será. Como tampoco dejaremos marca sin su presencia porque no tendría ningún sentido, otra cosa que repito muy a menudo. Tenemos una identidad compartida.

Para poder gestionar las relaciones, tanto en el terreno personal como en el profesional, llevo a la discusión un decálogo que a través de mi experiencia ha funcionado. A ver que os parece.

Los diez puntos que vale la pena tener en cuenta cuando nos planteamos una relación tienen que ver con aceptar la diversidad, la contradicción y la diferencia, aspectos que, a fin de cuentas, acaban friccionando los vínculos y de no tenerlos claros e interiorizados pueden acabar llevando al fracaso la experiencia.

  1. Prudencia. Sé prudente cuando califiques una relación. Ni todos somos amigos, ni alguien que acabas de descubrir es la monda, ni nadie es malvado por naturaleza y nunca digas de esta agua no beberé. Lo último siempre está más claro que lo primero porque los flechazos son sorprendentes, hacen descubrir nuevas perspectivas de las cosas y abren puertas al futuro, pero tratándose de personas lo mejor es ser cauto y esperar a que se confirmen o no la hipótesis.
  2. Entrega. O juegas o no juegas, pero nunca a medias. Entrega es sinónimo de compromiso y también de ir a por todas. Si estás pero no estás perderás tu credibilidad y si cuando haces falta no estás a su lado dejarás mal sabor de boca. Esto vale para todo tipo de personas con las que quieras relacionarte pero en el ámbito laboral es importante que tengas muy en cuenta que tu entrega debe ser visible y clara, da más de lo que se supone que se espera de ti y tu marca personal se fortalecerá.
  3. Consistencia. Tus amigos y colaboradores de hoy, si no pasa nada grave, deben de seguir siéndolo mañana. Las personas ni son objetos de usar y tirar, no son artefactos, por esto vale la pena ser prudente.
  4. Tolerancia. Nadie es igual que tu y aunque muchas cosas las haces bien y respondes a las situaciones más difíciles con valentía, inteligencia, imaginación y profesionalidad la manera de actuar de los demás también puede ser buena, tenlo en cuenta. Tus principios, creencias y valores son los tuyos y cada cual tiene los suyos, no impongas nada, acepta la diversidad y deja espacio para todos.
  5. Respeto. Sé considerado con los demás. No vayas a tu aire y acepta colaboraciones y trabajar en equipo  o codo con codo. Deja respirar y no ahogues ni atosigues, acompaña y déjate acompañar, confía y ofrece confianza.
  6. Diálogo. Habla, habla y habla. Escucha activamente. No dejes los malos entendidos y las incomprensiones a medio curar. Da y exige explicaciones para aclarar las cosas y para tranquilizarte pero por duro que pueda ser no construyas tabúes que acabarán siendo un agujero negro de la relación.
  7. Paciencia. Este punto tiene varios sentidos, por una parte no pierdas los estribos, por otra, ten en cuenta que hay ritmos más lentos que el tuyo y finalmente los cambios personales pueden tardar más de los previsto y desanimarte y perderte una buena relación o un buen colaborador.
  8. Amor. Me refiero a la capacidad de afecto y de querer lo mejor hacia los demás. Nada que ver con el enamoramiento que tiene  tintes de atracción emocional y sexual. El primero puede y debe ser incondicional y el segundo requiere mucha prudencia.
  9. Astucia. Es complementaria de la prudencia y te evitará ser engañado o decepcionado y que los demás se aprovechen de ti. En muchas ocasiones te adularán, te dirán bellas palabras con el único fin de que te pongas a su servicio sin que recibas nada a cambio.
  10. Comprensión. Tú cometes errores y los demás también, sé comprensivo. Sé solidario con el sufrimiento y con los malos momentos por los que pasen los demás y elimina de tu vida la animadversión y la envidia; si los demás tienen más que tu o están mejor posicionados, celébralo. Esta actitud de comprensión se llama también caridad.

Y ahora a ponerlos en práctica. Verás como las relaciones son mucho más fluidas y que podrás exigir la misma contrapartida.

Imagen @Rodney Smith  
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