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Que tienes que buscar en un consultor de marca personal

Si decides gestionar tu marca personal acompañado por un profesional te garantizo que llegarás más lejos que si decides hacerlo solo porque es cierto que cuatro ojos en más que dos y si acertamos en la elección conseguiremos que el todo sea superior a la suma de las partes.

A estas alturas posiblemente te habrás dado cuenta que hay bastantes profesionales que dicen ser expertos en personal branding.  Si me lo permites te daré algunos consejos para que puedas distinguir el grano de la paja y acertar en tu elección porque te juegas mucho.

[bctt tweet=” Sin un método riguroso en el trabajo de la marca personal no habrán resultados significativos.” username=”jordicollell”]

En primer lugar infórmate sobre el profesional en cuestión. Mira su trayectoria personal y profesional y sobre todo su experiencia tanto laboral como personal. Desconfía de alguien que no haya tenido una vida más o menos intensa o que no sepa explicarlo. Si eres un profesional, un empresario o un directivo busca alguien con un pasado afín al tuyo, que entienda tu lenguaje, que pueda interpretar tus retos, que pueda entender tu sueño y tus proyectos y que sea capaz de enriquecerte con su experiencia y con su visión.

Ten en cuenta su formación. Aunque la vida sea la mejor de las universidades es importante que pueda aportarte el punto de reflexión que vaya más allá de la pura experiencia y que sea capaz de aportar elementos de razonamiento. Te juegas mucho.

Verifica que gestiona su marca personal adecuadamente, mira como comunica, lo que escribe y lo que enseña. Qué hace fuera y dentro de las redes sociales, que esté presente en el mundo real y que no sea un artefacto de la red. Si habla mucho de el y poco de los demás es posible que se comporte del mismo modo contigo.

Pregúntale por su manera de trabajar. En marca personal tiene que haber un equilibrio entre lo que tu aportes y lo que aporte el consultor porque tu marca es tuya y sólo tuya y si el consultor te lo hace todo al final acabarás siendo dependiente. Sin método no habrán resultados significativos.

Finalmente antes de empezar habla con el y pregúntale por todos los puntos anteriores y por todo lo que se te ocurra. Es importante que haya química con tu consultor para que puedas sacar todo el provecho.

Tu elijes siempre.

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Sin conocimiento somos una marca débil

La credulidad es la disposición que tienen algunas personas a creerse todo lo que les cuentan.  Si nos preguntan si somos crédulos, si nos tragamos todo lo que nos ponen delante, es bastante probable que respondamos que no, pero a tenor de lo que observo en las redes sociales no pondría la mano en el fuego por nadie.

En los últimos días ha vuelto a circular una entrevista a Laszlo Bock, jefe de Recursos Humanos de Google, que le hizo el New York Times en junio del 2013 versionada por el Confidencial con el substancioso título “El expediente académico no sirve para nada”.

Lo he visto compartido en dos de mis redes de referencia por diversas personas y a algunas de ellas las considero de confianza tanto porque las conozco como por su trayectoria profesional creo que más guiados por lo provocativo del título que por el contenido que acoge o por su nivel de acuerdo con el mismo.

Si nos atenemos al título publicado por El Confidencial, podríamos sacar la conclusión que no sirve para nada tener un buen expediente y ni tan solo tener estudios superiores. Si vamos al texto original en inglés vemos que esta conclusión forma parte de una autocrítica a los criterios de selección dentro de los que se incluye el tener en cuenta, como criterio principal, el expediente académico y las notas obtenidas en la universidad.

Me ha llamado la atención uno de los comentarios, ya he dicho que eran pocos, que sentenciaba de manera más o menos literal el por qué compartía el artículo con un “más claro imposible”. Supongo que se trataba de alguien que había manifestado en alguna ocasión la inutilidad de tener estudios o un buen expediente para inserirse en el mercado laboral y acababa de encontrar el apoyo que necesitaba para  confirmar su hipótesis.

Lazlo Bock basa su crítica al uso del expediente académico como método de selección por el desfase que existe entre lo que se enseña en la universidad y las necesidades de su empresa y aboga por otros métodos basados en casos prácticos. También afirma que en el 14% de los equipos de trabajo, nos hemos de remontar a hace tres años, son personas que nunca han pisado la universidad.

Es posible que los resultados obtenidos en la universidad no sea el mejor criterio para ver si una persona está suficientemente cualificada para un puesto de trabajo concreto, pero de aquí a generalizar la inutilidad de los estudios hay un buen trecho.

¿Tener estudios superiores es o no es un elemento diferenciador? En muchos casos si, por supuesto. Quien ha sido capaz de haber profundizado durante varios años, tres, cuatro, cinco, sobre un campo en concreto siguiendo un plan de estudios validado ha adquirido dos cosas fundamentales: conocimiento y método.  El conocimiento pone a nuestro alcance el camino que otros han recorrido con sus aciertos y fallos para poder seguir avanzando sin tener que comenzar desde cero y el método mantiene despierto el sentido crítico, el no dar nada por supuesto para buscar siempre el por qué de las cosas.

Bajo estas premisas, haber pasado por la universidad es un elemento de marca personal porque permite suponer unos conocimientos y unas habilidades de abordaje de problemas que no todas las personas tienen.

Es cierto que la universidad no ofrece en todos los casos la formación necesaria para cubrir todas las necesidades de las empresas y que sería deseable una mayor convergencia para permitir incorporaciones rápidas al proceso de trabajo ahorrando costes de formación adicional que deben sufragar las empresas y también es cierto que para algunas ocupaciones no es necesario de entrada tener conocimiento y sí entrenamiento.  Y también que determinado tipo de conocimiento se puede adquirir a través de la práctica y esto último lleva tiempo y es una inversión que alguien tiene que sufragar.

El conocimiento aleja de la credulidad, de aceptar las cosas como son sin ser capaces de ver la posibilidad de cambiarlas. El conocimiento es cómodo  porque agiliza los procesos de comprensión y de cambio pero a su vez es incómodo porque convierte a las personas en críticas e inconformistas.  Finalmente el conocimiento facilita los procesos de encaje y cambio cuando es necesario adaptarse a nuevos contextos y nuevas situaciones.

Banalizar el conocimiento, querer demostrar su falta de utilidad, centrarlo sólo en habilidades prácticas conduce a una sociedad con marca débil porque pone trabas a que las persones brillen y dejen huella.

Imagen @Rodney Smith
Personal Brander, una profesión de futuro
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El personal brander, una profesión joven con mucho futuro por delante

Después de varias semanas de silencio este blog recupera la voz. Junio ha sido un mes intenso y aunque siempre me cuesta aceptarlo, cuando tenemos por delante metas singulares que nos absorben mucha energía tenemos que priorizar.
El Personal Branding LabDay ha sido mi centro durante el último mes y la experiencia ha valido la pena porque  hemos dado un paso en la puesta de largo del personal branding como disciplina profesional y se empiezan a disipar en el horizonte los nubarrones de prácticas profesionales poco proclives a trabajar la marca de las personas en toda su integridad.

Las conclusiones más importantes del Personal Branding Lab Day de este año 2015 son que tenemos mucho trabajo por delante para reforzar las bases de actuación de los profesionales de la marca personal y que existe la voluntad de unir esfuerzos entre aquellos que pensamos que el personal branding es una disciplina de largo recorrido. Disponemos de un año para poner en marcha estos retos con la voluntad de que el Personal Brandig Lab Day del año 2016 cierre el ciclo fundacional para definir las competencias profesionales de los personal branders  y permita que el arte de conseguir que las personas sean conocidas, reconocidas, memorables y elegidas tenga un recorrido largo y consistente a lo largo del tiempo.

En realidad somos una profesión joven, muy joven. Ha llovido realmente poco desde que el 31 de agosto de 1997  se publicara en la revista Fast Company el artículo “The Brand Called You” que representó el pistoletazo de salida de lo que hoy nos está reuniendo en este auditorio: el Personal Branding.

De ser una profesión nueva, y por tanto completamente desconocida, a convertirse en menos de una década en una de las profesiones de futuro y con futuro. La misma revista Fast Company la incluía en un estudio publicado en mayo de este año 2015 dentro de los nuevas profesiones que estarán de moda dentro de 10 años gracias al cambio que se está produciendo y que se ha producido en la sociedad. Estaremos en el top profesional si no nos dormimos en los laureles.

De la nada a  tendencia en menos de 10 años es toda una proeza.

Y esto ha sido posible por dos motivos fundamentales:

  • La tendencia a la desaparición del trabajo remunerado vitalicio.
  • La eclosión y el empuje de las redes sociales.

Pensar que alguien pueda estar trabajando durante toda su vida laboral, o tan siquiera durante una parte importante de la misma en una única empresa o en un mismo entorno, es un espejismo del pasado. El futuro pasa por el trabajo por proyectos concretos que pueden encadenarse o no  en el mismo entorno empresarial y hasta en la misma empresa, pero que al final de los cuales las personas se renovarán o repetirán dependiendo de los resultados individuales obtenidos y de su capacidad de comunicarlos a las personas que tengan capacidad para contratarlos. Comunicar la trayectoria personal, dar a conocer la huella dejada en cada momento es ya una necesidad porque si no somos visibles no existimos y si no existimos ¿quién querrá trabajar con nosotros?

Las redes sociales son una herramienta fundamental para la difusión de nuestros mensajes. Ha habido un antes y un después. Antes se difundían los mensajes de quien tenía la capacidad de influir sobre los medios de comunicación o de pagar una campaña de comunicación, ahora cada uno de nosotros es capaz de llegar a quien quiera, esté donde esté, con un mínimo esfuerzo y un coste realmente bajo y asequible para todos los bolsillos. Y lo que es más importante: permite los diálogos de persona a persona, los diálogos individualizados y la conexión directa u ínica con el entorno emocional de cada persona.

Y por supuesto, el mundo de las cosas tangibles, el mundo off line en el que un apretón de manos cierra un trato y un abrazo sella una amistad sigue y seguirá existiendo.

Moverse en este entorno donde el común denominador es la incertidumbre no es una tarea sencilla, saber explicar en qué somos buenos, los éxitos obtenidos y hacerlo llegar hasta donde sea útil y necesario que llegue mientras se sigue manteniendo la actividad laboral tiene su punto de complejidad. Comunicar a los demás lo que realmente es cada persona, su identidad real, por encima de supuestos y de juicios de valor es de vital importancia ya que de ello depende y va a depender que los demás nos conozcan, nos reconozcan, nos recuerden y nos elijan. Y es aquí donde los personal branders tienen su papel estelar: ayudar a sus clientes a dejar una huella indeleble en el corazón de los demás.

Neus Arqués siempre recuerda sus conversaciones con Andrés Pérez Ortega sobre la soledad de los comienzos cuando estaban ellos y muy pocos más. Los personal branders en España se podían contar con los dedos de la mano y sobraba algún dedo. Hoy una búsqueda en Google ofrece miles  de entradas. Antes cabíamos en un despacho y hoy llenamos por lo menos alguna aula o algún que otro auditorio.

El personal branding ha calado. El concepto marca personal ya no suena a raro, se ha extendido y se habla mucho de marca personal, de branding personal, de marketing personal y de personal branding.

De hecho, cada día aparecen nuevos actores que se asocian al personal branding para ofrecer servicios de asesoría de imagen en el sentido más clásico, de posicionamiento on-line para salir dentro de los diez primeros lugares en una búsqueda de Google, de redacción de contenidos para webs y blogs, de ayuda para la mejora profesional o simplemente para hacer coaching en cualquiera de sus variedades.

Si dejamos que cualquiera pueda asociar cualquier cosa al personal branding, corremos el riesgo de confundir a la audiencia y hacer que se pierda en un mar propuestas que poco tienen que ver con el personal branding.
Si permitimos que  cualquiera pueda ponerse el sombrero de personal brander cuando le apetezca, estamos colaborando a la devaluación del concepto y favoreciendo que aparezcan personal branders de debajo de las piedras, como ha sucedido con los coachs, y si esto sucede, si cualquiera de las dos situaciones anteriores  suceden acabaremos cumpliendo la profecía de que el personal branding es una moda pasajera, es una de tantas estrategias de comunicación que han nacido de manos de creativos astutos pero que, por no tener una base sólida, han pasado de moda y han desaparecido.

Nos espera un hermoso trabajo hasta el próximo Personal Branding Lab Day.