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Si no te atreves a pedir, no te quejes si no recibes

¿Pedir o no pedir? A mi me cuesta manifestar una necesidad y pedir ayuda. Es algo atávico, sin ninguna explicación racional pero lo cierto es que se me hace muy cuesta arriba. Y es un hecho que comparto siempre que puedo para ver por dónde se mueven las otras personas, sean clientes, alumnos, familiares, amigos o conocidos, y observo que no soy el único con reticencias.

Sin embargo, la colaboración, el trabajo en equipo y la interdependencia forman parte del paisaje laboral y personal y son poco compatibles con el hecho de no pedir.

Si no pedimos no rematamos nuestro mensaje y la marca personal queda coja. Al final lo que perseguimos cuando gestionamos nuestra marca es que los demás nos elijan y para que esto sea posible, si no lo pedimos, lo tenemos difícil.

El hecho de solicitar algo implica una gestión de las propias necesidades, no podemos pedir aquello que no tenemos claro o que no sabemos que necesitamos. En su origen, una petición, una demanda está fundamentada en el autoconocimiento, en el reconocimiento de una necesidad sea material o emocional. Es por esta razón que saber pedir está en la base de la gestión de nuestra marca personal.

¿Te atreves a pedir? Si como dice el refrán en el comer y el rascar todo es empezar, algo parecido sucede con el hecho de pedir. Pero empezar es difícil porque en muchos casos se asocia a una debilidad basada en una absurda autarquía y también por el temor de recibir una respuesta negativa.

La psicóloga Heidi Grant en un artículo aparecido en la Harvard Business Review de junio de 2018 nos dice que en el entorno laboral entre el 75% y el 90% de la ayuda recibida de los compañeros de trabajo es consecuencia de una solicitud directa.

O pides o te quedas con lo puesto y sin ayuda. Y si te parece que molestas es mejor que busques la manera de hacerlo sin ser ni pesada ni invasora de la intimidad de otras personas. Lo que si parece ser cierto la mayoría de personas está dispuesta a prestar ayuda si alguien se lo pide y un 48%, según un estudio realizado en la Cornell University, está dispuesto a atender peticiones de extraños.

¿Qué ayuda a hacer las peticiones más efectivas? Para Grant hay tres factores que ayudan a facilitar la petición y a garantizar la obtención de lo que se necesita.

  1. Pertenencia. Estar en el mismo grupo o colectivo facilita las cosas y también lo hace cuando se comparten objetivos. Reforzar la unión del equipo o el logro de los que son similares a nosotros o echar una mano a los que comparten unos orígenes hace fácil que se manifiesten las necesidades sin el temor de hacerse pesado y que las peticiones sean atendidas. También facilitan las cosas cuando la ayuda solicitada puede servir para alcanzar unos logros comunes.
  2. Identidad Positiva. Las maneras facilitan las cosas y no se refiere a los buenos modales si no al mensaje. Hacer que el receptor de la demanda de ayuda que es la mejor posicionada para ofrecerla y que no es un sujeto pasivo de la misma si no que lo que va a dar tiene sentido. Es mejor ser un contribuyente económico o de tiempo a un proyecto que una persona que da dinero o que ayuda, el matiz es importante porque la involucración es completamente distinta aunque los efectos faciales sean similares. La gratitud es también un factor de involucración, según un estudio de Boomerang citado por Grant el hecho de agradecer anticipadamente la prestación de la ayuda un “gracias anticipadas” o simplemente un “gracias” facilita mucho las cosas.
  3. Efectividad. Aunque parezca una evidencia, es importante que quien nos la vaya a dar vea claro que lo que se le pide sirve para algo, es decir, que le hace sentir útil y no simplemente un mero prestador. Es por esto que puede ser importante que pueda ver en el futuro los efectos de su ayuda.

¿Qué gana el que da? Los tres puntos anteriores nos dan la pista, el donante además de manifestar su altruismo refuerza su pertenencia sea a un grupo,  proyecto o persona, se siente emocional e identitariamente implicado y sabe que lo que hace tiene una finalidad de la que se le rendirán cuentas. Todo ello significa que el hecho de pedir y dar visto desde esta perspectiva es un ganar-ganar lo que ayuda al peticionario a no sentirse incómodo.

En definitiva, pide, hazlo siempre, da la oportunidad a los demás a que te ayuden pero ten muy claro lo que pides y como lo haces para que tu petición sea efectiva. Y si no te atreves no te quejes.

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Las señales que indican cuándo un micro mánager te puede amargar la vida

¿Te has encontrado alguna vez con un micro mánager? Se trata de estas personas que siendo muy competentes en una o en varias áreas, tanto del campo del conocimiento o profesional, se lo miran todo con lupa y no dejan pasar ni una. El resultado es que desaniman al personal en todos los niveles, porque siempre se elevan como la voz salvadora del gazapo que hubiera podido hundir el negocio, de la revelación de algo irrelevante que podría poner en estado de alerta a la competencia o se convierten en guardianes de la ortodoxia para que nadie caiga en el ridículo argumentativo.

Hagas lo que hagas, digas lo que digas o escribas lo que escribas no tienes ningún margen para tu creatividad a no ser que pase por su fino tamiz, cosa que generalmente no suele suceder. Ahora bien, lo que ellos hacen no tiene lugar para la crítica y como se lo miran todo al máximo detalle y no pueden delegar porque nadie es sujeto de su confianza van predicando por doquier que están muy cansados, que necesitan ayuda porque son los que más trabajan y que sino fuera por ellos la empresa estaría huérfana, perdida y en concurso de acreedores.

En realidad los micro mánagers que he conocido han sido en la mayoría de los casos los verdugos de excelentes perfiles profesionales. El micrománager busca ayuda, exige perfiles competentes pero ninguno alcanza el nivel de perfección deseado porque siempre hay alguna competencia que no domina y que, dada su formación, edad, perfil o lo que sea, nunca podrá dominar.

El micro mánager quiere dejarlo todo por escrito y aunque tenga que coordinarse con un número muy reducido de personas siempre usará el e-mail, pedirá estar en copia aunque sea oculta de los que no le incumben directamente y se quejará si no se le responde. Le gusta controlar a todas las personas, saber dónde estarán con antelación por si las pudiera necesitar y es el eterno elaborador de las planillas de vacaciones, uso del tiempo y de lo que sea para no perder nunca de vista un puñado de sufridos colaboradores.

Y por supuesto, todas las profecías imaginables se cumplirán y allí donde no haya puesto el ojo pasará algo que no sabrá gestionar más allá del lamento, del “ojalá me hubiera ocupado yo de esto o lo hubiera controlado en su momento…”

Trabajar con este tipo de personas es, de verdad, una pesadilla.

¿A qué viene hablar de los micro mánagers? Hoy ha caído casualmente en mi pantalla un texto de la Dra. Alice Boyes sobre el perfeccionismo y leyéndolo me ha hecho recordar mi experiencia con el micro management.

Para Alice Boyes el perfecccionista se detecta cuando se detectan algunos signos que a pesar de ser comunes en la mayoría de los casos pueden no encontrarse todos a la vez de manera que aunque aparezca uno sólo ya puede darnos una pista sobre el comportamiento de una persona. ¿De qué señales estamos hablando?:

  • Buscar la mejor opción para no quedarse con ninguna. De tanto buscar la perfección al final se pierde a oportunidad.
  • Intentar recuperar lo que se ha perdido cuando no tiene sentido hacerlo. La penitencia por una mala decisión será pasarse una porción relevante de tiempo intentando recuperar lo que se perdió. Un perfeccionista no entiende el concepto de coste hundido, aquel en el que se ha incurrido y ya está descontado, y acusarán a los que les hagan reflexionar sobre la infertilidad de su conducta de ser poco perseverantes. El resultado será una pérdiad de tiempo y un coste de oportunidad suplementario a la mala decisión.
  • Evitar retos para no equivocarse. Al quererlo tener todo atado y bien atado antes de empezar cualquier acción no entienden que lo mejor es enemigo de lo bueno y al final todo se acaba quedando en nada.
  • Querer que los demás también sean perfeccionistas. Es el típico no vivir ni dejar vivir. Nadie es suficientemente bueno si no acepta el modo de proceder del perfeccionista y por lo tanto nadie es merecedor de confianza ni de delegación. Es también el típico personaje que frente a cualquier cosa que han hecho otras personas siempre encuentra algo, ni que sean menudeces para modificar, y los demás le acaban considerando un pesado pero cuando se trata del jefe o de alguien con poder acaba fastidiando cualquier acción en equipo.
  • Dar vueltas constantemente a los problemas, posibles errores, riesgos y similares. Basándose más en lo que podría ocurrir que en lo que en realidad ocurre o ha ocurrido. Emiten chorros de pensamientos negativos que fatidian el tono y el clima emocional y dificultan el buen hacer de las otras personas.

Ya veis que perfeccionismo y micro management son casi hermanos de sangre.

¿Y esto afecta a la marca personal? Desde el momento en que todo deja marca todo afecta pero la manera de actuar puede ser o muy positiva o muy dañina para la huella que dejamos. También puede ser neutra por supuesto.

El micro mánager tiene una reputación tocada y lo peor del caso es que por regla general no se da cuenta. El cuento del emperador que va desnudo se suele aplicar porque el coro de colaboradores que actúan de voceros o claca dependiendo de cada situación no quieren, no saben o no pueden enfrentarse a el. Es alguien al que es bueno evitar siempre que es posible y buscar equipos y proyectos en los que no esté presente.

El micrománager puede tener poder pero su autoridad es baja porque está mal considerado aunque técnicamente sea capaz y algunas aportaciones sean de gran nivel. Una empresa con un micrománager al frente difícilmente crecerá todo lo posible.

¿Cual será el legado del micro mánager? Mediocridad a pesar de su enorme potencial o lo que es equivalente a una marca personal de bajo tono.

¿Puedo yo ser un micro mánager? Puedes serlo y  puedes cambiar y también puedes ayudar a cambiar a los que te encuentres por el camino. Aquí tienes algunas recomendaciones profilácticas que te recomiendo:

  • Mira si te aplican algunos de los puntos anteriores. Si no es así puedes tener una relativa tranquilidad porque puede ser que tu autoconocimiento esté segado por tus emociones.
  • Pide feedback. Saldrás rápidamente de dudas si lo haces correctamente escuchando agradeciendo y no respondiendo para defender tus posiciones. Y depende de lo que te digan podrás actuar. Da también feedback cuando tengas la oportunidad.
  • Aprende de los éxitos. Te diría sé positivo, pero podrías pensar que no toco con los pies en el suelo y te lo cuento de otro modo. Si sólo aprendes de los fracasos acabarás dando vueltas a los asuntos de manera repetitiva y ya hemos visto que esto acaba siendo negativo. Pregúntate qué es lo que han hecho otros frente a problemas similares y les ha ido bien y pregúntate si de tu experiencia tienes algo positivo que aplicar. Busca ejemplos de personas que han liderado proyectos exitosos que en su inicio no tenían en absoluto el cien por cien de seguridad de que lo serían.
  • Trabaja con indicadores y esquemas. Busca criterios de decisión y crea pequeñas encuestas con indicadores a priori antes de decidir y elige la opción en la que veas más posibilidades. Trabaja también con mapas mentales porque, aunque el mapa no es el territorio, te dan una visión de conjunto que te permitirá no irte por las ramas.
  • Avanza paso a paso. Convéncete de que lo óptimo es enemigo de lo mejor y no vayas a por todas de golpe. Busca mejoras pequeñas que sumadas puedan convertirse en un gran éxito porque como sabes si consigues cien veces mejorar un uno por cien una situación concreta habrás conseguido tu objetivo más lentamente pero posiblemente de manera más segura.
  • Si no estás dispuesto a cambiar, estás perdido. Así de simple. Si al final sigues empecinado en no ver la realidad y en no creer lo que te dicen los demás seguirás estando en la posición de salida y te quedarás con el sambenito de ser un micro mánager.
  • Y si tu eres la víctima, tolerancia cero. No pierdas el tiempo trabajando para un micro mánager. Una vez le hayas dado feedback si no cambia vete, lo agradecerás tú, lo agradecerán los tuyos y tu marca personal será más potente.

Como decía Neruda tu eres el resultado de ti mismo, no dejes tu vida en manos ajenas.

Políticos de marca blanca y políticos con marca personal

Cada vez que me acerco a un medio de comunicación, el que sea, si está hablando un político tengo la sensación de estar enfrente de una marca blanca. El mismo contenido según el partido de que se trate, repitiendo siempre los mismos mensajes aunque el envase, cada persona, sea en la forma distinto.

¿Por qué esta monotonía que tiende al encefalograma plano? ¿Son todos los políticos iguales, correas de transmisión del pensamiento de sus partidos? ¿Puede existir la diferencia?

En España la diferencia está mal vista cuando hablamos de los políticos: no prima la opinión personal y sí la del partido al cual pertenecen. En caso de divergencia se acostumbra a castigar al díscolo con penalizaciones más o menos severas siempre en proporción con el tamaño de la discrepancia. Las listas cerradas no facilitan la singularización de las acciones porque para formar parte de las mismas es el partido quien decide.

Siempre me hago la misma pregunta ¿quién es el público objetivo de un político, el partido o los electores? Y en la práctica la respuesta no me deja lugar a mucha duda y siempre acabo concluyendo que es el partido.

Esto se nota en la calle y en las encuestas. Si nos fijamos en el último Barómetro de Confianza que publica la consultora Edelman observaremos que en España el gobierno y por extensión los representantes públicos tienen una puntuación de 34 sobre 100 que en lenguaje académico significa un suspenso.

¿Por qué este desencanto? ¿Qué se está haciendo que en vez de emocionar genera desconfianza? Una posible respuesta es el alejamiento de los políticos respecto a sus votantes.

La duplicidad de públicos a los que  los representantes públicos se dirigen con sus mensaje y su gestión con el añadido de que uno de estos, el partido, tiene en sus manos su carrera y el ir o no a unas listas estando en posición de elegibilidad o de relleno provoca que los electores pasen a ser material de trámite. Es el pecado original de las listas cerradas. Los votantes que son personas quieren hablar con otras personas y no con instituciones como son los partidos, necesitan tener delante a otras personas con las que poder compartir y cuando esto no sucede se produce un distanciamiento.

¿La situación actual tiene solución o tendremos que esperar que las listas sean abiertas?  La gestión por parte de cada político de un perfil propio puede significar el inicio de la reversión de esta situación y la apertura de un diálogo franco y directo con los electores. Por el momento, si observamos lo que se cuece en las redes sociales de muchos políticos, lo que se difunde sigue siendo el mensaje institucional, la critica del adversario y poco más, el diálogo sigue ausente. Podríamos resumirlo en menos seguidismo de las consignas del partido y más propuesta de valor, más marca personal, porque los electores necesitan soluciones a sus problemas y deben poder confiar en los que las tienen que impulsar.

¿Qué puede conseguir un político gestionando su marca personal? ¿cuál es la finalidad del personal branding político? Si se consigue generar un diálogo con los electores manteniendo el equilibrio dentro de su formación política gestionando un perfil propio se habrá conseguido un gran éxito. Las redes sociales permiten tener un gran número de seguidores, los políticos tienen por su posición un número reducido aunque puedan contarse por decenas o centenares de miles y los contenidos deben ser bidireccionales escuchando y proponiendo soluciones porque en el mundo político todo es posible y por lo menos debe quedar constancia de que los intereses de los votantes se perciben, se analizan y se convierten en propuestas de cambio y mejora o que se explique por qué no pueden ser tenidos en cuenta.

¿Cómo se traduce el punto anterior a la práctica? De manera muy esquemática podemos considerar que la gestión de una marca personal política pasa por las siguientes etapas:

  • Fase de conocimiento: Los electores podrán conocer quién es el político, de dónde viene, qué pasado tiene y cual es su visión del mundo, su propósito.
  • Fase de reconocimiento: Explicación de su propuesta de valor personal que debe encajar con la de su formación política pero con un perfil propio y singular.
  • Fase de enamoramiento: Si el público no ama a su representante, si no se produce una comunicación emocional, si el político no puede llegar al corazón de su gente se produce una seria disfunción que analizamos en el siguiente punto.
  • Fase de memorabilidad: Recordamos aquello que además de llegar a nuestro cerebro ocupa un lugar de nuestro corazón. Emociones y valores personales serán los que en definitiva permitan al político ser recordado.
  • Fase de intención de voto: Es la conclusión lógica de la memorabilidad, cuando alguien dice en las próximas elecciones yo le voto ha dado el paso casi deinitivo.
  • Fase de elección: Manteniendo viva la memoria del elector llegará el día de las votaciones y conseguirá los votos deseados.

¿La diferencia respecto al partido y el perfil propios son buenos o enredan todavía más las cosas? Es imprescindible para salir de la posición actual en la que no hay opinión propia y mucho menos disparidad de criterios en los temas fundamentales y para garantizar la transición de marca blanca a marca personal. Sólo las personas pueden devolver la ilusión a los ciudadanos.

posicionarte como experto
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Cómo posicionarte como un auténtico experto

Me imagino que alguna vez todos los profesionales nos hemos preguntado qué podemos hacer para capitalizar nuestra experiencia y nuestro talento porque sabemos que son los puntales de nuestra propuesta de valor. Ambos cambian y se permutan con la edad, los más jóvenes aportamos conocimiento y poca experiencia, los seniors ambas cosas y en el entremedio el mix varia según las características personales y el grado de evolución de cada cual.

Situación Global

Una de las conclusiones que saco de la lectura del último Barómetro de Confianza que anualmente publica la consultora Edelman es que estamos en un momento de falta de confianza. No es, ni mucho menos, un hecho fortuito, se ha ido forjando con la crisis y la consiguiente pérdida de empleos, con la globalización y la recesión en algunos países que ha tenido respuestas dispares por parte de los gobiernos y otros entes públicos y por la irrupción de la manipulación de la emociones más allá de la objetividad de las situaciones o postverdad. Al final creer acaba siendo un acto casi heroico por lo menos para la población en general.

Fuente: 2018 Edelman Trust Barometer. Global Report

Los medios pinchan

En situaciones convulsas algunos salen mal parados y otros mejoran. Según el barómetro comentado los medios no ocupan un lugar preeminente en el corazón de las personas, medios entendidos como la mezcla de las publicaciones tradicionales con sus versiones en la red por un lado y las plataformas digitales por otro.  La peor parte se la llevan los medios sociales y las herramientas de búsqueda on line porque los medios clásicos experimentan un tenue repunte. Esta circunstancia nos tiene que llevar a reflexionar, no todo lo que se cuenta en la red va a misa y el público es exigente y crítico posiblemente, y aquí me atrevo a opinar, por los abusos y la falta de rigor y a tomar cartas en el asunto porque las redes sociales han venido para quedarse.

Credibilidad en el sector

Fuente: 2018 Edelman Trust Barometer. Global Report

¿Y las personas?

Hasta esta edición estábamos acostumbrados a que los iguales, “gente como tu y yo” y  eran los que gozaban de mayor confianza y esta situación está cambiando.  ¿ Y quien ha tomado el relevo? Pues ni más ni menos que los expertos tanto técnicos como académicos. Lo curioso de la situación no es que los expertos sean los más creíbles si no que los iguales, la gente corriente ha tenido una caída muy fuerte, ni más ni menos que de seis puntos, respecto al barómetro del año anterior.

De todos modos  la credibilidad de las personas es muy baja. En términos de calificaciones ningún segmento llega al notable y el 50% está en zona de suspenso. Puede ser que la salida de la crisis y la mala experiencia de las fake news divulgadas principalmente a través de las redes sociales hayan tenido influencia en el hecho de que los CEO, directivos, periodistas y gobernantes hayan subido significativamente su puntuación, obsérvese el cuadro anexo para tener mayor detalle.

autoridad-credibilidad

Fuente: 2018 Edelman Trust Barometer. Global Report

¿Y esto cómo nos afecta?

Una lectura un poco simplista puede llevarnos a interpretar que las cosas vuelven a su sitio. Que la credibilidad está en manos de los que saben y no de los los que dicen saber, podríamos estar en el inicio de un periodo en el que la calidad y las credenciales pueden valer más que la cantidad y el ruido. La experiencia y la objetividad frente a las opiniones a priori volcadas en las redes. O quizás de simplista no tenga tanto porque cuántas veces no hemos comentado el sin sentido de que  acabe siendo más creíble el que más grita, mas basura cuelga en sus perfiles para hacer bulto o más seguidores atesora para poder enseñarlos e intentar demostrar lo que no es o suplir aquello de lo que carece frente a los que tienen conocimiento y experiencia pero hacen menos ruido.

En este punto podemos concluir que es el momento en que se experto vuelve a tener valor.

Pero, ¿quién es experto?

Experto es aquel que tiene unos conocimientos sustentados por los estudios o la experiencia y validados por alguien independiente y, en último término, por el mercado. De entrada un experto tiene que ser reconocido por otros expertos y validar sus propuesta de valor a través de su público. Es experto pues quien tiene el conocimiento suficiente sobre algo y es bueno llevándolo a la práctica.

Y ¿cómo puedo ser un experto?

  1. Estudia y adquiere conocimiento. Querer dejar de lado lo que otros han hecho, trabajado y avanzado sobre un tema o una disciplina es una temeridad y una estupidez.
  2. Transforma lo que vayas aprendiendo en algo útil para los demás. Transforma el conocimiento en propuesta de valor o solo te servirá para llenar tu cerebro, tus estanterías o tu ordenador de material inútil. Lo que no sirve a los demás es inútil.
  3. Se honesto pero no innecesariamente humilde. Si has dado una conferencia en una universidad no eres profesor universitario pero si estás acabando un grado empiezas a ser experto en algunas materias, por lo tanto ni te escondas ni te sobrevalores.
  4. Crea contenido propio. Explicar lo que hacen los otros está muy bien, demostrar a los demás que estás muy bien informado te posiciona como captador de información pero lo que realmente se va a valorar es lo que tu haces de manera diferente, aquello en que eres original o en tu manera de ver el mundo para transformarlo. Y esto vale seas médico, economista, personal brander, abogado, físico o sacerdote.
  5. Comparte conocimiento y experiencias. Recuerda que si no te ven no existes.

A modo de conclusión

Si quieres ganarte la confianza de los demás gestiona tu reputación, tu huella, para ser conocido, reconocido, memorable y elegido…como experto. Es cuestión de marca.

 

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Persona dispersa, profesional muerto

Si de verdad crees que los pequeños cambios son importantes aplícate la lección y ve a por ellos.  Si  cada día que pasa eres mejor persona, serás mejor profesional y estarás más enfocado a tus objetivos sin nada que te despiste ni distorsione.

El New York Times publicó a finales del año pasado nueve puntos para ser una mejor persona en este año y que incluye hábitos para enfocar la vida de manera realista y positiva saliendo del “todo vale” y todo es bueno aunque me deje hecho polvo que tanto aborrezco. Os los voy a explicar a mi aire por lo que todo parecido con el artículo original acabará siendo pura coincidencia, pero me daré por  satisfecho  transmitiéndoos lo que me ha inspirado

  1. La cosa empieza por el primer acto cotidiano para muchas personas que es darse una buena ducha limpiar el cuerpo ayuda a purificar el alma, cuidar la piel y el pelo es cuidar una de las capas del packaging personal y si estás bien por fuera también lo estarás por dentro.
  2. Si te vistes adecuadamente para cada ocasión te encontrarás más seguro y en forma para hacer frente a las inclemencias cotidianas. Los días de lluvia ponte botas de agua y no hagas el canelo.
  3. Si antes de salir de casa cuidas tu entorno inmediato cuando regreses lo agradecerás. Cuidar tus espacios es un acto de autoestima y a través del desorden se fugan energías que se despilfarran. Hacer la cama o dejar la cocina en orden forma parte de este gesto diario.
  4. ¿Si planificas todas las cosas importantes de tu vida por qué te olvidas del sexo? Tengo que deciros que este aspecto me ha chocado y os lo cuento tal cual. Pero no deja de tener su punto y aunque pueda parecer de entrada poco sexy, planificar encuentros puede resultar de lo más picante. Al final el hábito es importante y la falta de práctica enfría el corazón y las relaciones.
  5. Si no te centras en tu zona de control y te pasas más tiempo en lo que te preocupa pero no controlas acabarás con estrés y fuera de la realidad. Pon tus esfuerzos en lo que de verdad  puedas cambiar y busca la oportunidad para convertir una preocupación en algo técnicamente abordable y en la espera olvídate.
  6. Cuando el estrés haya entrado en tu mente y te empiece a hacer la vida imposible lo mejor es hacer un alto y distraerte y si todavía no te sucede distraerte también puede ser un buen método preventivo. Las historias ayudan a dispersar la atención de los problemas, abren la mente a nuevas perspectivas y ayuda a encontrar soluciones o a pasar mejor el trago. Lecturas, cine, teatro y hasta la prensa rosa valen.
  7. No intentes aparentar lo que no eres y empieza aceptando tu edad. No pasa nada por ser joven a mayor porque siempre tienes la posibilidad de empezar de nuevo y como somos, gracias a Dios, muchos siempre tienes la posibilidad de encontrar tu público.
  8. A veces lo más tonto puede ser lo más útil, no menosprecies nada porque a simple vista te parezca poco útil o y sabido. Activa todos tus hemisferios cerebrales y saca partido de los recursos que tengas se trate de un condón o de un avión y piensa lateral y transversalmente. Serás más rico sin necesidad de invertir.
  9. Y cuando las cosas vayan de canto no te encierres en ti mismo y sigue adelante. No te avergüences ni te apoquines, pecho alto, respiraciones profundas y a la calle o al teatro o a cenar con amigos.

¿A que puede resultar? A veces no nos damos cuenta y lo más simple acaba resultando eficaz. Cuanto más feliz seas mejor profesional serás.

Lo que no será tendencia en Personal Branding en 2018

Uno de los típicos tópicos de fin de año es indicar lo que se llevará durante el año entrante como novedad. Todos esperamos estar a la última para no ser menos que el vecino y los expertos lo contamos para demostrar que sabemos más que nuestros competidores. ¿A que mola leer lo que vendrá?

Lo más curioso es que la las novedades en la mayoría de casos son o bien falaces o inaplicables porque estás todavía dos pasos por atrás para que lo novedoso pueda ser de tu interés.

En este último artículo del año quiero explicarte aquellas cosas que no serán tendencia en personal branding pero que seguirán siendo imprescindibles para poder gestionar tu huella personal en cualquier circunstancia y situación.

  1. En 2018 seguirás siendo el resultado de ti mismo. Nadie vendrá a sacarte las castañas del fuego y no e empeñes en dar la culpa a otros de tu situación. Sigue siendo consecuente con tus actos y conseguirás progresar y vivir más feliz porque tener la llave de la situación te evitará malos entendidos contigo mismo.
  2. Tu centro seguirá siendo tu propuesta de valor. No caigas en la autocomplacencia y sigue pensando que aportas a los demás. Revisa tus redes sociales y evita aquello que no aporta aunque te haga hinchar las plumas como un pavo real. Tus éxitos importan poco si la manera como los has conseguido no ilumina el camino de tu audiencia y con tus fracasos pasa lo mismo. Escribe en clave de aportar o  acabarás siendo pesado.
  3. Cuida tus alianzas. Deja de lado aquellos que no te aportan y no guardes rencor con los que te han traicionado. Mírate con una sonrisa a los lobos con piel de cordero que te han querido hacer creer sus medias verdades. Eso si, sigue unido a los que te quieren, a los que te aportan y a los que te ayudan a crecer. Y por supuesto no dejes de hacer networking.
  4. Atraerás más por tu propósito que por tus productos. Estamos en un momento de falta de referentes, la liquidez de la realidad necesita asas a las que agarrarse y tu propósito permitirá que tu público te vea como su referente. Tus productos o servicios pueden ser ofrecidos por otros, al fin de cuentas somos muchos, pero lo que realmente te distingue es lo que hay detrás de tus bambalinas, aquello que te ayuda a levantarte cada mañana y lo que haces para solucionar problemas a los demás.
  5. Si no te explicas te inventan. Y además no te ven y no existes. Sigue comunicando de manera periódica, no pierdas el contacto con tu público y haz aportaciones originales. Todos los medios son buenos pero como las redes sociales las llevas puestas utilízalas a fondo, escoge las que te sean más afines y no pares.
  6. Piensa menos en Google y mas en los contenidos. Volvemos al punto dos, lo que cuenta es el valor que das y que sea significativo para tu público y para la parte del mismo que está dispuesto a pagar por tus servicios. Hay personas y empresas muy bien posicionadas que pasan más hambre que un maestro de escuela de los de antaño.
  7. Sigue estando al día y manteniéndote informado. Pero para dar un mejor servicio a los demás. El saber por el saber es papel mojado y aunque no ocupa lugar es una pena esterilizarlo guardándolo en tu armario.
  8. Continúa siendo tu mejor aliado. No sabotees tus proyectos y vigila el fuego amigo. Deja de lado los miedos y cuelga del refrigerador tu propósito y tu propuesta de valor que te darán fuerza cuando desfallezcas.
  9. Planifica pero sigue teniendo presente que un producto mínimo viable es mejor que un buen plan. No caigas en la trampa de vivir pensando en lo que harás dentro de tres, cinco o veinte años. Comienza por poco y ve creciendo conforme te vayan pidiendo, ve innovando paso a paso para que tu público pueda digerirlo con facilidad y que tenga hambre de más.
  10. Vive el presente. Recuerda que el pasado es sólo nostalgia y el futuro incertidumbre. Transmite felicidad a tu alrededor y sobre todo esperanza. No te cortes y pon humor en todos las situaciones.

Y al final ha salido un decálogo. Todo lo que te acabo de contar lo sabes, seguro pero de lo que no estoy tan seguro de que lo hayas incorporado a tu caja de herramientas.

Que tengas un Feliz 2018 y hasta…el próximo año.

Nuevo paradigma
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En qué consiste realmente el nuevo paradigma

Los cambios, aunque sean evidentes e inaplazables, producen temores, inseguridades y desasosiegos. El progreso no siempre es percibido como positivo porque aferrarse a lo conocido, aunque peor, da seguridad por ser ,precisamente, conocido. Algo así está sucediendo en el mundo de las relaciones laborales en las que confundimos el trabajo por proyecto con la precarización cuando no tienen por qué ir a la par.

Desde hace años estamos anunciando lo que llamamos el cambio de paradigma, el nuevo enfoque de las relaciones laborales en las que el trabajo fijo a largo plazo tiene una tendencia creciente a disminuir y por el contrario aumentan las contrataciones limitadas temporalmente al cumplimiento un objetivo determinado o proyecto.

Este fenómeno implica una relación nueva entre los colaboradores y empresas porque significa precisamente el paso de la dependencia a la colaboración perdiendo sentido, en este contexto, la palabra empleado.  Este último es aquel al que se le asigna una tarea en un marco de puesta a disposición de su tiempo personal de cuya gestión es responsable la empresa que lo ha contratado mientras que un colaborador es un profesional que pone a disposición de una empresa una propuesta de valor generalmente ligada a unos objetivos concretos y que una vez conseguidos pueden extinguir la relación a no ser que se fijen unas nuevas metas.

¿Qué está pasando en realidad?
El cambio radica fundamentalmente en la permuta de seguridad por eficacia, creatividad, comunicación y por supuesto, marca, tanto por el lado de la oferta como de la demanda. Y como todas las situaciones nuevas genera momentos de falta de referentes y, por lo tanto, de aparente confusión.

Ya no sirven las antiguas presentaciones basadas en la voluntad o en las ganas de aprender, de crecer o de aspirar a puestos de mayor responsabilidad, son opciones personales lícitas, comprensibles, pero ineficaces si no van precedidas por una definición clara de lo que cada profesional puede hacer para solucionar problemas concretos de las empresas con las que quiere colaborar.  Quien pretenda ser contratado por su buena voluntad posiblemente pasará a engrosar las listas del paro estructural y quien busque una relación laboral basada en lo que puede aportar es muy probable que encuentre a sus clientes. O eres capaz de explicar por qué eres útil o te descartan.

¿Qué implicaciones tiene esta situación?
Son varias y la primera es que la tendencia va a buscar un trato entre iguales, entre oferta y demanda, entre solucionadores de problemas y necesitados de estos servicios; vuelvo a repetir: se acabó la dependencia.

Si el trato es entre iguales y la relación no es indefinida, la responsabilidad se encuentra en las dos partes, una tiene que convencer que es capaz de dar respuesta a unas necesidades y la otra de que es el mejor cliente porque si la colaboración funciona posiblemente el trato se podrá repetir en el futuro con otros objetivos y por ello las dos partes tiene que estar motivadas.

¿Y por qué aparecen los miedos? Toda situación novedosa produce respeto precisamente porque no hay referentes, no existen patrones de comparación que indiquen la manera de actuar y del respeto al miedo sólo hay un paso.

Por el lado del profesional existen ventajas y posibles situaciones de riesgo que las pueden ensombrecer:

  • Ser el propio jefe, porque en el proyecto cada profesional lo es, tiene como ventaja el poder organizar el trabajo como sea más eficaz siempre que se cumplan plazos y objetivos pero tiene el inconveniente de que se tiene que tomar decisiones y decidir conlleva el riesgo de equivocarse.
  • Trabajar por proyectos concretos permite tener periódicamente variedad de situaciones y retos que alcanzar aunque obliga a estar de manera casi permanente buscando oportunidades para poder enlazar un proyecto con otro.
  • Mayor libertad representa mayor responsabilidad y posiblemente una disponibilidad distinta del tiempo libre por lo que el concepto de conciliación deberá replantearse de manera imaginativa aunque la libertad de organización de horarios facilita enormemente esta tarea.
  • Es preciso ser consciente que las tareas administrativas como facturar, llevar las cuentas al día, hacer las declaraciones de impuestos y un largo etcétera dependen del propio profesional aunque siempre cabe la posibilidad de subcontratar el servicio a un tercero.

Las empresas deben por su parte asumir responsabilidades para que el engranaje funcione de manera fluida:

  • Remunerando correctamente y de manera puntual a los profesionales, evitando las guerras de precios y las rebajas temerarias que al final actúan en detrimento de la calidad del servicio recibido.
  • Integrando a los nuevos proveedores de servicios en el entorno de representación de la empresa ayudándoles a que gestionen su marca personal para que se conviertan en sus embajadores.
  • Siendo claros cuando las cosas no funcionan y no haciendo falsas promesas de nuevos proyectos si estos no están bien definidos.
  • Decidirse a gestionar propuestas de valor y no estrictamente recursos humanos y tener la capacidad de retenerlas si pueden contribuir a medio plazo al desarrollo de la empresa.
  • Y todo lo anterior puede generar sensación de descontrol que deberán aprender a gestionar.

Nuevos tiempos, nuevas costumbres y distintas maneras de gestionar. Quien gire la cabeza para no ver el cambio y gestionar la incertidumbre está muerto.

profesional marca personal
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Pon tu marca personal en buenas manos

“La cultura líquida moderna ya no siente que es una cultura de aprendizaje y acumulación, como las culturas registradas en los informes de historiadores y etnógrafos. A cambio, se nos aparece como una cultura del desapego, de la discontinuidad y del olvido.” 

ZYGMUNT BAUMAN Del libro: “Sobre La Educación en un Mundo Líquido: Conversaciones con Ricardo Mazzeo”

La traducción del desapego en la vida cotidiana es ir a salto de mata. En las personas puede ser una medida de defensa ante la falta real de conocimiento, credenciales y referencias. Quien no puede hacer frente a los retos que aleatoriamente se van presentando, quien no tiene fondo cultural suficiente para irse adaptando a las exigencias de la realidad o simplemente quien es suficientemente inconsciente para valorar solo su aportación menoscabando la de los demás acaba saltando de tejado en tejado sin más paracaídas que un paraguas raído.

En el mundo de la marca personal va siendo cada vez más frecuente encontrar advenedizos o perpetuos que lanzan constantemente botes de humo para dar la sensación de que se mueven y de que están arraigados en un mundo que les engulle a cada paso. Las redes sociales favorecen esta situación porque es relativamente fácil alimentar diálogos a partir de la nada dando la sensación de que se está haciendo una aportación singular. Y esto emponzoña y desvirtúa el panorama profesional porque puede ser fácil acabar como con el coaching, un reino de taifas en el que prima más la cantidad que la calidad.

Y al final cualquiera puede hablar como un experto y los medios son incapaces de comprobar as fuentes.

Nos quejamos de que muchas iniciativas no tienen el eco suficiente por parte del público para que sean económicamente rentables y lo cierto es que el mercado no es en absoluto ciego ni sordo pero si todo lo contrario, es muy exigente.

Me preguntan a menudo que características debe tener un personal brander para ser merecedor de este nombre y, pesar de que no es una tarea fácil, me atrevo a resumirlo en los siguientes puntos;

  • Formación: El personal branding es un mundo interdisciplinario pero lo mínimo que se puede exigir a un profesional que va a tener en sus manos las entrañas y la reputación de un cliente es que tenga un mínimo de formación avalada. La experiencia no sirve de contrapeso frente a una falta de formación. Yo no confiaría mi marca a alguien sin credenciales académicas demostrables.
  • Experiencia: El personal branding no es sólo un proceso de gestión de la visibilidad. Un profesional que tiene a su cargo la gestión de la identidad de sus clientes y de su reputación debe poder demostrar experiencia en gestión  de procesos complejos. Yo recomiendo en revisar el historial de cualquier candidato para ver si dispone del background suficiente para poder empatizar con la situación de cada cual y miraría en su recorrido profesional el balance de éxitos y fracasos que acumula. Ya sabemos que de los fracasos se aprende pero un perdedor nato mejor que se dedique a sus asuntos antes que a los de los demás. Y por cierto quien no haya tenido responsabilidades directivas y vivido en sus carnes la experiencia de la gestión que no tenga la  desfachatez de querer asesorar a directivos y profesionales en su proceso de gestión de su propia marca.
  • Método: Sin método vamos directos al caos. Es bueno preguntar como desarrolla sus sesiones y de que elementos se dota para realizar su trabajo. En caso de no verlo claro mejor buscar a otro que si sepa demostrar que tiene un método claro.
  • Creación propia: Hay personas que viven de lo que producen y otras que se aprovechan de los que producen los demás. Es cierto que vivimos en una permanente simbiosis en lo que al conocimiento se refiere y que todos  bebemos de fuentes ajenas, precisamente en esto se basa la cultura en mayúsculas pero las interpretaciones de la realidad son genuinas y nos diferencian porque cada cual tiene su propia visión y quien no es capaz de explicarla se diluye en el lodo de la banalidad y no aporta. Mirar las publicaciones y separar el grano de la paja es un ejercicio más que recomendable antes de escoger a un personal brander.

Y de momento lo dejamos aquí. Espero haber aportado un poco de claridad para poder hacer una elección responsable.

Imagen @Rodney Smith
Privacidad y marca personal
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¿Cuánto más enseñas más espacio tienes para tu privacidad?

El ojo que ves no es
ojo porque tú lo veas;
es ojo porque te ve
.

Antonio MACHADO: Proverbios y cantares I

Lo que no se ve no existe para los ojos del que mira a menos que se las ingenie para ver donde no puede. ¿Depende de la sutilidad de la mirada que algo sea verdadero?

Se vean o no, las personas, los objetos y las situaciones existen. Por esto dejas huella siempre, aunque no te des cuenta, aunque no la veas y también por esto es necesario que tomes consciencia de que otros ojos es posible que vean tu rastro.

Ojos que no ven corazón que no siente. Desde el punto de vista emocional lo invisible no te afecta. Puedes vivir en la más absoluta ignorancia de una situación durante toda tu vida o darte de bruces con la verdad en el momento más insospechado.

Decir la verdad es uno de los valores que más repiten mis clientes y la intolerancia a la mentira es la cara opuesta y tiene una frecuencia casi simétrica. Y, a pesar de ello, siempre sale en algún momento a relucir la mentida.

¿Por qué mientes? ¿Por qué mentimos todos en algún momento si sabemos que erosiona nuestra marca personal? Una posible respuesta es para no herir sentimientos, para que el corazón ajeno no sufra, otra es por miedo, para no sufrir las consecuencias de tus actos o lo que supones que van a ser. Hay quien dice que miente para preservar su intimidad, porque está en su derecho de tener una zona secreta cerrada a cal y canto aunque el precio a pagar sea no decir la verdad. De todos modos esta situación se vive mal en términos generales lo que puede ser una consecuencia de que no somos todo lo perfectos que nos gustaría ser.

La privacidad es algo tan volátil como el quitaesmalte. Dilucidar entre lo que es privado y lo que es público es entrar en un laberinto del que puede ser complicado salir indemne. Lo privado tal como lo hemos entendido tradicionalmente está cambiando, estamos frente a un nuevo paradigma, una nueva manera de ver el mundo y las relaciones entre las personas en la que lo estrictamente personal deberá tomar otra forma.

Lo privado se ha movido hasta hace pocos años en el ámbito de lo que cada cual ha querido contar sobre su vida y en un entorno en el que el tiempo lo ha curado casi todo. Hemos facilitado tanta información y se ha obtenido mucha más sin nuestro consentimiento que posiblemente volvamos al estado inicial de la persona en el que los demás saben más cosas sobre uno que uno mismo. Y por supuesto los datos, como antes los escritos, permanecen y no se borran jamás.

La gran cuestión es dónde vamos a alojar lo privado en esta sociedad hiperconectada y monitorizada que es la nuestra y que tiene visos de ir a más.

Libertad, privacidad y legalidad. ¿Si estuviéramos permanentemente conectados seríamos capaces de delinquir? ¿El paternalismo tecnológico nos haría mejores personas? ¿En qué modo el uso cruzado de nuestros datos cambia el concepto que hasta ahora hemos tenido de libertad y privacidad?

La sobreexposición es algo que ha venido para quedarse, la tecnología tiene la extraña capacidad de conectarnos con quien queramos y al mismo tiempo aislarnos de nuestro entorno inmediato y de momento sin derecho al olvido.

En este contexto ¿dónde podemos colocar el perdón si el agravio o lo que fuere que ocasionó la cuita va a estar siempre presente?.

Este fin de semana fui a ver la película “El Círculo”, de confección mediocre y con algún toque exagerado de previsibilidad que descorcha muchos problemas sin llegar a profundizar en ninguno, sobre todo en lo referente a la privacidad.

Al final llego a pensar que estamos en un proceso de digestión de algo que nos va cambiando la mirada: la propia, la interior y la externa la que dirigimos a los demás sin tener ningún sustituto sólido. Y aquí si que el tiempo dirá alguna cosa cuando seamos capaces de integrar la tecnología con una forma de vivir que nos vuelva a humanizar aunque sea diferente de lo que hemos visto, vivido y conocido hasta ahora.

En estas estamos y  pase lo que pase seguiremos dejando huella, es nuestro destino.

La paradoja de la independencia dependiente

Cuéntame cómo vives.
Ven a mí, cara a cara;
dime tus mentiras (las mías son peores),
tus resentimientos (yo también los padezco),
y ese estúpido orgullo (puedo comprenderte)
.

Gabriel Celaya: Cuéntame como vives

Mira la imagen. Un grupo de personas con sombrero que miran al frente buscando algo, levantan ligeramente la cabeza para mejorar el ángulo de visión y evitar que el vecino de delante les moleste. Es indiferente lo que quieran encontrar. El cielo está sombrío los nubarrones amenazan tormenta y todo hace suponer que la multitud impávida se dará un remojón.

Uno solo está orientado al revés del resto, les da la espalda, lo tenemos frente a nosotros pero no nos mira, mira su interior, se abre el pecho con las manos encrespadas que reflejan la emoción de haber descubierto algo importante: su persona, los engranajes que la mueven y su manera de funcionar.

Es una metáfora de la vida. Tenemos tendencia de buscar en el exterior la causa de todos los males y las posibilidades de superarlos cuando, en realidad, tanto lo uno como lo otro está, ni más ni menos ,en nuestro interior.

La multitud de la foto es dependiente, cada individuo depende de los demás para encontrar su papel en el mundo, para sentirse realizado, para valorar lo que está bien y lo que está mal y para definir  a los responsables de lo que le pasa sea positivo o negativo. En algún momento de nuestra vida todos somos dependientes de las personas que nos rodean y en algunos aspecto lo seguiremos siendo durante toda nuestra vida. Ten siempre presente que si tu personalidad tiene sentido es porque existe la alteridad, la presencia  de los demás sin los cuales serías un ente aislado, eres persona porque hay otras personas a tu alrededor y tu huella tiene interés en función de que otros puedan verla y reconocerla.

Stephen Covey nos habló del continnum de la madurez. Nacemos absolutamente dependientes, tanto que antes de que nosotros tomemos consciencia de nuestra identidad los que nos rodean y nos cuidan, alimentan, educan y aman ya lo han hecho. Hay personas que se mueven permanentemente en esta fase poniendo su vida en manos ajenas para que decidan por ellas, es un intercambio desigual de seguridad por responsabilidad que lleva a una vida cómoda pero dependiente y poco plena. Al final no queda claro quien vive la vida si el supuesto protagonista o los que toma las decisiones. La primera fase es pues la de la dependencia del paradigma del tu.

Llega un día en que descubres que tú puedes tomar decisiones, hacer cualquier cosa que te te propongas y asumes los riesgos que esto supone, te conviertes en responsable de tus actos. Te das cuenta de que eres independiente, que ya no necesitas a nadie para vivir, que quieres ser feliz y para ello. Es un momento de mayor madurez, de mayor libertad y creatividad, tu vida está en tus manos para lo bueno y lo malo y esto forja tu carácter, tu manera de ser genuina, personal e intransferible. Para ser independiente necesitas conocer el funcionamiento de tu maquinaria interior, conocerte bien y saber lo que quieres o dicho de otro modo tener un proyecto propio. La segunda fase es, pues, la de la independencia o del paradigma del yo.

Pero sigues siendo un ser social y a pesar de ser independiente, necesitas a los demás. Te das cuenta que trabajando en equipo consigues resultados superiores que haciéndolo solo en todos los ámbitos de tu vida. Aunque seas emocionalmente independiente, necesitas ser amada y amar, aunque seas absolutamente capaz de pensar por tu cuenta las ideas de los demás te enriquecen y viceversa. La tercera fase es la de la interdependencia o del paradigma del nosotros.

Para llegar al punto álgido de este continuum de la madurez y trabajar en colaboración con los demás es necesario que seas independiente para poder elegir trabajar y vivir con los demás. La interdependencia es una elección.

La gestión de tu marca personal tiene mucho que ver con tu decisión de interdependencia porque sin los demás no hay marca, no lo olvides.