Lo que no será tendencia en Personal Branding en 2018

Uno de los típicos tópicos de fin de año es indicar lo que se llevará durante el año entrante como novedad. Todos esperamos estar a la última para no ser menos que el vecino y los expertos lo contamos para demostrar que sabemos más que nuestros competidores. ¿A que mola leer lo que vendrá?

Lo más curioso es que la las novedades en la mayoría de casos son o bien falaces o inaplicables porque estás todavía dos pasos por atrás para que lo novedoso pueda ser de tu interés.

En este último artículo del año quiero explicarte aquellas cosas que no serán tendencia en personal branding pero que seguirán siendo imprescindibles para poder gestionar tu huella personal en cualquier circunstancia y situación.

  1. En 2018 seguirás siendo el resultado de ti mismo. Nadie vendrá a sacarte las castañas del fuego y no e empeñes en dar la culpa a otros de tu situación. Sigue siendo consecuente con tus actos y conseguirás progresar y vivir más feliz porque tener la llave de la situación te evitará malos entendidos contigo mismo.
  2. Tu centro seguirá siendo tu propuesta de valor. No caigas en la autocomplacencia y sigue pensando que aportas a los demás. Revisa tus redes sociales y evita aquello que no aporta aunque te haga hinchar las plumas como un pavo real. Tus éxitos importan poco si la manera como los has conseguido no ilumina el camino de tu audiencia y con tus fracasos pasa lo mismo. Escribe en clave de aportar o  acabarás siendo pesado.
  3. Cuida tus alianzas. Deja de lado aquellos que no te aportan y no guardes rencor con los que te han traicionado. Mírate con una sonrisa a los lobos con piel de cordero que te han querido hacer creer sus medias verdades. Eso si, sigue unido a los que te quieren, a los que te aportan y a los que te ayudan a crecer. Y por supuesto no dejes de hacer networking.
  4. Atraerás más por tu propósito que por tus productos. Estamos en un momento de falta de referentes, la liquidez de la realidad necesita asas a las que agarrarse y tu propósito permitirá que tu público te vea como su referente. Tus productos o servicios pueden ser ofrecidos por otros, al fin de cuentas somos muchos, pero lo que realmente te distingue es lo que hay detrás de tus bambalinas, aquello que te ayuda a levantarte cada mañana y lo que haces para solucionar problemas a los demás.
  5. Si no te explicas te inventan. Y además no te ven y no existes. Sigue comunicando de manera periódica, no pierdas el contacto con tu público y haz aportaciones originales. Todos los medios son buenos pero como las redes sociales las llevas puestas utilízalas a fondo, escoge las que te sean más afines y no pares.
  6. Piensa menos en Google y mas en los contenidos. Volvemos al punto dos, lo que cuenta es el valor que das y que sea significativo para tu público y para la parte del mismo que está dispuesto a pagar por tus servicios. Hay personas y empresas muy bien posicionadas que pasan más hambre que un maestro de escuela de los de antaño.
  7. Sigue estando al día y manteniéndote informado. Pero para dar un mejor servicio a los demás. El saber por el saber es papel mojado y aunque no ocupa lugar es una pena esterilizarlo guardándolo en tu armario.
  8. Continúa siendo tu mejor aliado. No sabotees tus proyectos y vigila el fuego amigo. Deja de lado los miedos y cuelga del refrigerador tu propósito y tu propuesta de valor que te darán fuerza cuando desfallezcas.
  9. Planifica pero sigue teniendo presente que un producto mínimo viable es mejor que un buen plan. No caigas en la trampa de vivir pensando en lo que harás dentro de tres, cinco o veinte años. Comienza por poco y ve creciendo conforme te vayan pidiendo, ve innovando paso a paso para que tu público pueda digerirlo con facilidad y que tenga hambre de más.
  10. Vive el presente. Recuerda que el pasado es sólo nostalgia y el futuro incertidumbre. Transmite felicidad a tu alrededor y sobre todo esperanza. No te cortes y pon humor en todos las situaciones.

Y al final ha salido un decálogo. Todo lo que te acabo de contar lo sabes, seguro pero de lo que no estoy tan seguro de que lo hayas incorporado a tu caja de herramientas.

Que tengas un Feliz 2018 y hasta…el próximo año.

Nuevo paradigma
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En qué consiste realmente el nuevo paradigma

Los cambios, aunque sean evidentes e inaplazables, producen temores, inseguridades y desasosiegos. El progreso no siempre es percibido como positivo porque aferrarse a lo conocido, aunque peor, da seguridad por ser ,precisamente, conocido. Algo así está sucediendo en el mundo de las relaciones laborales en las que confundimos el trabajo por proyecto con la precarización cuando no tienen por qué ir a la par.

Desde hace años estamos anunciando lo que llamamos el cambio de paradigma, el nuevo enfoque de las relaciones laborales en las que el trabajo fijo a largo plazo tiene una tendencia creciente a disminuir y por el contrario aumentan las contrataciones limitadas temporalmente al cumplimiento un objetivo determinado o proyecto.

Este fenómeno implica una relación nueva entre los colaboradores y empresas porque significa precisamente el paso de la dependencia a la colaboración perdiendo sentido, en este contexto, la palabra empleado.  Este último es aquel al que se le asigna una tarea en un marco de puesta a disposición de su tiempo personal de cuya gestión es responsable la empresa que lo ha contratado mientras que un colaborador es un profesional que pone a disposición de una empresa una propuesta de valor generalmente ligada a unos objetivos concretos y que una vez conseguidos pueden extinguir la relación a no ser que se fijen unas nuevas metas.

¿Qué está pasando en realidad?
El cambio radica fundamentalmente en la permuta de seguridad por eficacia, creatividad, comunicación y por supuesto, marca, tanto por el lado de la oferta como de la demanda. Y como todas las situaciones nuevas genera momentos de falta de referentes y, por lo tanto, de aparente confusión.

Ya no sirven las antiguas presentaciones basadas en la voluntad o en las ganas de aprender, de crecer o de aspirar a puestos de mayor responsabilidad, son opciones personales lícitas, comprensibles, pero ineficaces si no van precedidas por una definición clara de lo que cada profesional puede hacer para solucionar problemas concretos de las empresas con las que quiere colaborar.  Quien pretenda ser contratado por su buena voluntad posiblemente pasará a engrosar las listas del paro estructural y quien busque una relación laboral basada en lo que puede aportar es muy probable que encuentre a sus clientes. O eres capaz de explicar por qué eres útil o te descartan.

¿Qué implicaciones tiene esta situación?
Son varias y la primera es que la tendencia va a buscar un trato entre iguales, entre oferta y demanda, entre solucionadores de problemas y necesitados de estos servicios; vuelvo a repetir: se acabó la dependencia.

Si el trato es entre iguales y la relación no es indefinida, la responsabilidad se encuentra en las dos partes, una tiene que convencer que es capaz de dar respuesta a unas necesidades y la otra de que es el mejor cliente porque si la colaboración funciona posiblemente el trato se podrá repetir en el futuro con otros objetivos y por ello las dos partes tiene que estar motivadas.

¿Y por qué aparecen los miedos? Toda situación novedosa produce respeto precisamente porque no hay referentes, no existen patrones de comparación que indiquen la manera de actuar y del respeto al miedo sólo hay un paso.

Por el lado del profesional existen ventajas y posibles situaciones de riesgo que las pueden ensombrecer:

  • Ser el propio jefe, porque en el proyecto cada profesional lo es, tiene como ventaja el poder organizar el trabajo como sea más eficaz siempre que se cumplan plazos y objetivos pero tiene el inconveniente de que se tiene que tomar decisiones y decidir conlleva el riesgo de equivocarse.
  • Trabajar por proyectos concretos permite tener periódicamente variedad de situaciones y retos que alcanzar aunque obliga a estar de manera casi permanente buscando oportunidades para poder enlazar un proyecto con otro.
  • Mayor libertad representa mayor responsabilidad y posiblemente una disponibilidad distinta del tiempo libre por lo que el concepto de conciliación deberá replantearse de manera imaginativa aunque la libertad de organización de horarios facilita enormemente esta tarea.
  • Es preciso ser consciente que las tareas administrativas como facturar, llevar las cuentas al día, hacer las declaraciones de impuestos y un largo etcétera dependen del propio profesional aunque siempre cabe la posibilidad de subcontratar el servicio a un tercero.

Las empresas deben por su parte asumir responsabilidades para que el engranaje funcione de manera fluida:

  • Remunerando correctamente y de manera puntual a los profesionales, evitando las guerras de precios y las rebajas temerarias que al final actúan en detrimento de la calidad del servicio recibido.
  • Integrando a los nuevos proveedores de servicios en el entorno de representación de la empresa ayudándoles a que gestionen su marca personal para que se conviertan en sus embajadores.
  • Siendo claros cuando las cosas no funcionan y no haciendo falsas promesas de nuevos proyectos si estos no están bien definidos.
  • Decidirse a gestionar propuestas de valor y no estrictamente recursos humanos y tener la capacidad de retenerlas si pueden contribuir a medio plazo al desarrollo de la empresa.
  • Y todo lo anterior puede generar sensación de descontrol que deberán aprender a gestionar.

Nuevos tiempos, nuevas costumbres y distintas maneras de gestionar. Quien gire la cabeza para no ver el cambio y gestionar la incertidumbre está muerto.

profesional marca personal
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Pon tu marca personal en buenas manos

“La cultura líquida moderna ya no siente que es una cultura de aprendizaje y acumulación, como las culturas registradas en los informes de historiadores y etnógrafos. A cambio, se nos aparece como una cultura del desapego, de la discontinuidad y del olvido.” 

ZYGMUNT BAUMAN Del libro: “Sobre La Educación en un Mundo Líquido: Conversaciones con Ricardo Mazzeo”

La traducción del desapego en la vida cotidiana es ir a salto de mata. En las personas puede ser una medida de defensa ante la falta real de conocimiento, credenciales y referencias. Quien no puede hacer frente a los retos que aleatoriamente se van presentando, quien no tiene fondo cultural suficiente para irse adaptando a las exigencias de la realidad o simplemente quien es suficientemente inconsciente para valorar solo su aportación menoscabando la de los demás acaba saltando de tejado en tejado sin más paracaídas que un paraguas raído.

En el mundo de la marca personal va siendo cada vez más frecuente encontrar advenedizos o perpetuos que lanzan constantemente botes de humo para dar la sensación de que se mueven y de que están arraigados en un mundo que les engulle a cada paso. Las redes sociales favorecen esta situación porque es relativamente fácil alimentar diálogos a partir de la nada dando la sensación de que se está haciendo una aportación singular. Y esto emponzoña y desvirtúa el panorama profesional porque puede ser fácil acabar como con el coaching, un reino de taifas en el que prima más la cantidad que la calidad.

Y al final cualquiera puede hablar como un experto y los medios son incapaces de comprobar as fuentes.

Nos quejamos de que muchas iniciativas no tienen el eco suficiente por parte del público para que sean económicamente rentables y lo cierto es que el mercado no es en absoluto ciego ni sordo pero si todo lo contrario, es muy exigente.

Me preguntan a menudo que características debe tener un personal brander para ser merecedor de este nombre y, pesar de que no es una tarea fácil, me atrevo a resumirlo en los siguientes puntos;

  • Formación: El personal branding es un mundo interdisciplinario pero lo mínimo que se puede exigir a un profesional que va a tener en sus manos las entrañas y la reputación de un cliente es que tenga un mínimo de formación avalada. La experiencia no sirve de contrapeso frente a una falta de formación. Yo no confiaría mi marca a alguien sin credenciales académicas demostrables.
  • Experiencia: El personal branding no es sólo un proceso de gestión de la visibilidad. Un profesional que tiene a su cargo la gestión de la identidad de sus clientes y de su reputación debe poder demostrar experiencia en gestión  de procesos complejos. Yo recomiendo en revisar el historial de cualquier candidato para ver si dispone del background suficiente para poder empatizar con la situación de cada cual y miraría en su recorrido profesional el balance de éxitos y fracasos que acumula. Ya sabemos que de los fracasos se aprende pero un perdedor nato mejor que se dedique a sus asuntos antes que a los de los demás. Y por cierto quien no haya tenido responsabilidades directivas y vivido en sus carnes la experiencia de la gestión que no tenga la  desfachatez de querer asesorar a directivos y profesionales en su proceso de gestión de su propia marca.
  • Método: Sin método vamos directos al caos. Es bueno preguntar como desarrolla sus sesiones y de que elementos se dota para realizar su trabajo. En caso de no verlo claro mejor buscar a otro que si sepa demostrar que tiene un método claro.
  • Creación propia: Hay personas que viven de lo que producen y otras que se aprovechan de los que producen los demás. Es cierto que vivimos en una permanente simbiosis en lo que al conocimiento se refiere y que todos  bebemos de fuentes ajenas, precisamente en esto se basa la cultura en mayúsculas pero las interpretaciones de la realidad son genuinas y nos diferencian porque cada cual tiene su propia visión y quien no es capaz de explicarla se diluye en el lodo de la banalidad y no aporta. Mirar las publicaciones y separar el grano de la paja es un ejercicio más que recomendable antes de escoger a un personal brander.

Y de momento lo dejamos aquí. Espero haber aportado un poco de claridad para poder hacer una elección responsable.

Imagen @Rodney Smith
Privacidad y marca personal
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¿Cuánto más enseñas más espacio tienes para tu privacidad?

El ojo que ves no es
ojo porque tú lo veas;
es ojo porque te ve
.

Antonio MACHADO: Proverbios y cantares I

Lo que no se ve no existe para los ojos del que mira a menos que se las ingenie para ver donde no puede. ¿Depende de la sutilidad de la mirada que algo sea verdadero?

Se vean o no, las personas, los objetos y las situaciones existen. Por esto dejas huella siempre, aunque no te des cuenta, aunque no la veas y también por esto es necesario que tomes consciencia de que otros ojos es posible que vean tu rastro.

Ojos que no ven corazón que no siente. Desde el punto de vista emocional lo invisible no te afecta. Puedes vivir en la más absoluta ignorancia de una situación durante toda tu vida o darte de bruces con la verdad en el momento más insospechado.

Decir la verdad es uno de los valores que más repiten mis clientes y la intolerancia a la mentira es la cara opuesta y tiene una frecuencia casi simétrica. Y, a pesar de ello, siempre sale en algún momento a relucir la mentida.

¿Por qué mientes? ¿Por qué mentimos todos en algún momento si sabemos que erosiona nuestra marca personal? Una posible respuesta es para no herir sentimientos, para que el corazón ajeno no sufra, otra es por miedo, para no sufrir las consecuencias de tus actos o lo que supones que van a ser. Hay quien dice que miente para preservar su intimidad, porque está en su derecho de tener una zona secreta cerrada a cal y canto aunque el precio a pagar sea no decir la verdad. De todos modos esta situación se vive mal en términos generales lo que puede ser una consecuencia de que no somos todo lo perfectos que nos gustaría ser.

La privacidad es algo tan volátil como el quitaesmalte. Dilucidar entre lo que es privado y lo que es público es entrar en un laberinto del que puede ser complicado salir indemne. Lo privado tal como lo hemos entendido tradicionalmente está cambiando, estamos frente a un nuevo paradigma, una nueva manera de ver el mundo y las relaciones entre las personas en la que lo estrictamente personal deberá tomar otra forma.

Lo privado se ha movido hasta hace pocos años en el ámbito de lo que cada cual ha querido contar sobre su vida y en un entorno en el que el tiempo lo ha curado casi todo. Hemos facilitado tanta información y se ha obtenido mucha más sin nuestro consentimiento que posiblemente volvamos al estado inicial de la persona en el que los demás saben más cosas sobre uno que uno mismo. Y por supuesto los datos, como antes los escritos, permanecen y no se borran jamás.

La gran cuestión es dónde vamos a alojar lo privado en esta sociedad hiperconectada y monitorizada que es la nuestra y que tiene visos de ir a más.

Libertad, privacidad y legalidad. ¿Si estuviéramos permanentemente conectados seríamos capaces de delinquir? ¿El paternalismo tecnológico nos haría mejores personas? ¿En qué modo el uso cruzado de nuestros datos cambia el concepto que hasta ahora hemos tenido de libertad y privacidad?

La sobreexposición es algo que ha venido para quedarse, la tecnología tiene la extraña capacidad de conectarnos con quien queramos y al mismo tiempo aislarnos de nuestro entorno inmediato y de momento sin derecho al olvido.

En este contexto ¿dónde podemos colocar el perdón si el agravio o lo que fuere que ocasionó la cuita va a estar siempre presente?.

Este fin de semana fui a ver la película “El Círculo”, de confección mediocre y con algún toque exagerado de previsibilidad que descorcha muchos problemas sin llegar a profundizar en ninguno, sobre todo en lo referente a la privacidad.

Al final llego a pensar que estamos en un proceso de digestión de algo que nos va cambiando la mirada: la propia, la interior y la externa la que dirigimos a los demás sin tener ningún sustituto sólido. Y aquí si que el tiempo dirá alguna cosa cuando seamos capaces de integrar la tecnología con una forma de vivir que nos vuelva a humanizar aunque sea diferente de lo que hemos visto, vivido y conocido hasta ahora.

En estas estamos y  pase lo que pase seguiremos dejando huella, es nuestro destino.

La paradoja de la independencia dependiente

Cuéntame cómo vives.
Ven a mí, cara a cara;
dime tus mentiras (las mías son peores),
tus resentimientos (yo también los padezco),
y ese estúpido orgullo (puedo comprenderte)
.

Gabriel Celaya: Cuéntame como vives

Mira la imagen. Un grupo de personas con sombrero que miran al frente buscando algo, levantan ligeramente la cabeza para mejorar el ángulo de visión y evitar que el vecino de delante les moleste. Es indiferente lo que quieran encontrar. El cielo está sombrío los nubarrones amenazan tormenta y todo hace suponer que la multitud impávida se dará un remojón.

Uno solo está orientado al revés del resto, les da la espalda, lo tenemos frente a nosotros pero no nos mira, mira su interior, se abre el pecho con las manos encrespadas que reflejan la emoción de haber descubierto algo importante: su persona, los engranajes que la mueven y su manera de funcionar.

Es una metáfora de la vida. Tenemos tendencia de buscar en el exterior la causa de todos los males y las posibilidades de superarlos cuando, en realidad, tanto lo uno como lo otro está, ni más ni menos ,en nuestro interior.

La multitud de la foto es dependiente, cada individuo depende de los demás para encontrar su papel en el mundo, para sentirse realizado, para valorar lo que está bien y lo que está mal y para definir  a los responsables de lo que le pasa sea positivo o negativo. En algún momento de nuestra vida todos somos dependientes de las personas que nos rodean y en algunos aspecto lo seguiremos siendo durante toda nuestra vida. Ten siempre presente que si tu personalidad tiene sentido es porque existe la alteridad, la presencia  de los demás sin los cuales serías un ente aislado, eres persona porque hay otras personas a tu alrededor y tu huella tiene interés en función de que otros puedan verla y reconocerla.

Stephen Covey nos habló del continnum de la madurez. Nacemos absolutamente dependientes, tanto que antes de que nosotros tomemos consciencia de nuestra identidad los que nos rodean y nos cuidan, alimentan, educan y aman ya lo han hecho. Hay personas que se mueven permanentemente en esta fase poniendo su vida en manos ajenas para que decidan por ellas, es un intercambio desigual de seguridad por responsabilidad que lleva a una vida cómoda pero dependiente y poco plena. Al final no queda claro quien vive la vida si el supuesto protagonista o los que toma las decisiones. La primera fase es pues la de la dependencia del paradigma del tu.

Llega un día en que descubres que tú puedes tomar decisiones, hacer cualquier cosa que te te propongas y asumes los riesgos que esto supone, te conviertes en responsable de tus actos. Te das cuenta de que eres independiente, que ya no necesitas a nadie para vivir, que quieres ser feliz y para ello. Es un momento de mayor madurez, de mayor libertad y creatividad, tu vida está en tus manos para lo bueno y lo malo y esto forja tu carácter, tu manera de ser genuina, personal e intransferible. Para ser independiente necesitas conocer el funcionamiento de tu maquinaria interior, conocerte bien y saber lo que quieres o dicho de otro modo tener un proyecto propio. La segunda fase es, pues, la de la independencia o del paradigma del yo.

Pero sigues siendo un ser social y a pesar de ser independiente, necesitas a los demás. Te das cuenta que trabajando en equipo consigues resultados superiores que haciéndolo solo en todos los ámbitos de tu vida. Aunque seas emocionalmente independiente, necesitas ser amada y amar, aunque seas absolutamente capaz de pensar por tu cuenta las ideas de los demás te enriquecen y viceversa. La tercera fase es la de la interdependencia o del paradigma del nosotros.

Para llegar al punto álgido de este continuum de la madurez y trabajar en colaboración con los demás es necesario que seas independiente para poder elegir trabajar y vivir con los demás. La interdependencia es una elección.

La gestión de tu marca personal tiene mucho que ver con tu decisión de interdependencia porque sin los demás no hay marca, no lo olvides.

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La trampa del futuro previsto

Trampa del futuro

 

De vez en cuando es bueno
ser consciente
de que hoy
de que ahora
estamos fabricando
las nostalgias
que descongelarán
algún futuro.

Mario Benedetti, Conjugaciones, 8 (previsión)

¿Y tu dónde quieres estar dentro de diez años? Extraña pregunta a la que nunca he sabido responder. Tengo que confesar que hoy se me ha colado en una sesión de trabajo y por un momento he sentido el vértigo del absurdo y del contrasentido. ¿Qué importa dónde esté dentro de diez años? Nunca me ha importado, ni creo que ya me importe y de haberla respondido mi vida no hubiera estado bajo mayor control que ahora.
No puedes tener la vida bajo control por la sencilla razón de que no tienes la capacidad de controlar la mayor parte de las variables que intervienen y por mucho que te empeñes, nunca lo tendrás.

El futuro no existe, lo modelas ahora porque se conjuga en presente pero no tienes ni la más remota idea de cómo será.
¿Qué sentido tiene prever tu vida y tu profesión? Ninguno, no te sigas engañando porque te llevarás más de un desengaño cuando te des cuenta del trabajo inútil que has hecho.

Haciendo una línea de vida coincidíamos con una cliente en que habíamos tenido éxito profesional sin hacer ningún ejercicio previsional significativo y que no nos había ido mal. Y la conversación de hoy no es un hecho puntual si no una tendencia que empieza a ser recurrente, cada vez me encuentro con más personas que se encuentran en la misma situación.

¿Quiere esto decir que tienes que ser un guijarro modelado por la corriente? Tampoco. No controlas todas las variables, pero puedes tomar decisiones que te hacen avanzar en un sentido u otro, esta es la gran cuestión. Tu decides y es este hecho el que pone tu vida en situación de control pero lo haces en el día a día o como máximo en el medio plazo. Y también es cierto que tus actos te encaminan hacia algunos derroteros y te alejan de otros y también lo es que puedes encaminarte hacia una dirección concreta aunque no sabes hacia dónde te llevará.

Simon Sinek explicó con su famoso círculo de oro que para tener éxito, una marca tenía que avanzar definiendo su ¿por qué?, su sentido, para a continuación aclarar cómo va a conseguirlo y finalizar por la definición concreta del producto o servicio.

Con las personas pasa lo mismo y con la pregunta de marras estamos empezando la casa por el tejado. La pregunta a bocajarro, al estilo coach, deja pendiente un trabajo previo de autoconocimiento que de no haberse realizado, la invalida de entrada y en caso contrario, el haber trabajado el por qué y el cómo sólo ofrece una guía para afrontar con buenas probabilidades de éxito los envites del azar que intentará llevarte vete a saber dónde.

Si quieres enfocar los próximos diez años no respondas a esta pregunta, trabaja lo que te da sentido, cómo lo vas a conseguir y tus valores. Y llegarás a alguna parte con la certeza de haber ido disfrutando de todos los instantes del presente.
No te dejes engatusar y convéncete que tu control está en el día a día y así serás feliz.

Imagen @Tommy Ingberg
ser el elegido

No ser uno más, ser el elegido

Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: «¡No mueras, te amo tanto!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:
«¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando «¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: «¡Quédate hermano!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Entonces todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar…

Cesar Vallejo: Masa

Cuando los demás no quieren dejarte ir, cuando lloran tu ausencia es que has dejado huella. Tu huella es ambivalente reafirma tu presencia y alivia el vacío de tu ausencia.

Presencia y ausencia son dos formas de tratar el recuerdo y van unidas al concepto de marca personal. Saint-Exupery decía en su libro Carta a un Rehén algo así como que a los muertos hay que hacerlos muertos porque es en su papel de muertos que recuperan de alguna forma su presencia. Es el gran poder de la marca de las personas.

El poder de cada uno es enorme si sabemos distanciarnos de la masa para ser precisa y simplemente nosotros sabiendo estar al mismo tiempo al mismo nivel que los demás. Estar lejos significa aislamiento, confundirse representa rebajarse, distinguirse ni que sea por la capacidad de mirar más lejos es reafirmar la identidad para ser tenido en cuenta.

Para ser digno de confianza tienes que ser como los demás, codo a codo, compartiendo las asperezas y las mieles del día a día pero aportando un toque diferencial.

Cuando todos miran hacia delante siempre hay alguien que tiene la vista fijada en el horizonte y que ve venir las oportunidades y los peligros y que sabe leer el mensaje de las nubes. Cuando todos siguen el mismo ritmo siempre hay alguien parece que baila con un son distinto. Y estos alguien son recordados precisamente por haberse distinguido mientras el resto se extinguía en la monotonía.

El egoísmo forma parte de la monotonía de la masa, centrarte simplemente en ti mismo te iguala con todos aquellos que hacen lo mismo y que son mayoría. Pensar en los demás, en aquello que puedes hacer por ellos, tener una propuesta de valor, te acerca y al mismo tiempo te distingue. Dos caras de una misma moneda que te hacen ser conocido y reconocido.

Si vives de acuerdo con unos principios que hacen que te respetes a ti mismo y a los demás te sitúas más cerca de su corazón y te acaban recordando.

Si te distingues pero sigues al lado de los que te necesitan acabarás siendo elegido, no lo dudes. Que te elijan es una consecuencia natural que ni sale de la nada ni se improvisa si no que se crea con el trabajo diario.

Y cuando no estás los demás no sólo hablan bien de ti si no que te echan de menos y el poder de tu marca les sigue iluminando durante tu ausencia aunque esta sea permanente. Al final tu marca te transciende.

Imagen @Tommy Inberg
frágil equilibrio

El frágil equilibrio del castillo de naipes

Si ves un monte de espumas,
es mi verso lo que ves:
mi verso es un monte, y es
un abanico de plumas.

Mi verso es como un puñal
que por el puño echa flor:
mi verso es un surtidor
que da un agua de coral.

Mi verso es de un verde claro
y de un carmín encendido:
mi verso es un ciervo herido
que busca en el monte amparo.

Mi verso al valiente agrada:
mi verso, breve y sincero,
es del vigor del acero
con que se funde la espada.

José Martí, Versos sencillos, 1891.

Las decisiones se toman en la soledad. Las consensúas, compartes y participas pero al final siempre decides tú, solo frente a las dudas, a los reproches pasados o futuros, a la incertidumbre o a la certeza. Mientras la marejada se mueve a tu alrededor, a ti te toca decidir, y a veces la tempestad está dentro de ti a pesar de que en el exterior asome la calma.

Curiosa paradoja dado que eres un ser social. Pasas de la dependencia más absoluta en tus primeros pasos a la total independencia en tu madurez y la conviertes en símbolo de la posesión de tu identidad. Reconocer tu identidad es tomar consciencia de la independencia para decidir y para escoger tu futuro.

Nacida para decidir. Este es es tu destino como persona. Pero, ¿decidir, qué? porque muchas veces seguro que tienes la sensación de que tu vida pasa, más bien se desliza en estado líquido y tú no eres mas que una espectadora que respira aliviada cuando las cosas van bien, que retiene el aliento frente a la incertidumbre o refunfuña y maldice el destino cuando pintan bastos. Cuando esto te pasa o tomas cartas sobre el asunto o el castillo de naipes que has montado se derrumba sobre ti y te acabas ahogando entre las finas hojas de cartulina.

Lo primero a decidir es si quieres ser agente del cambio o su objeto. Si lo diriges aunque sea de soslayo o dejas que otros lo hagan por ti. Porque aquí no hay medias tintas, no cabe la tibieza o eres actor o dejas marca o eres un monigote.  Otra cosa es la intensidad del trazo con que dibujas tu futuro, ten presente que lo importante es el trazo no la intensidad porque lo mejor es enemigo de lo bueno aunque es mejor aspirar a lo óptimo.

Y el mapa para dibujar este futuro es tu proyecto, sin él tu trazo se diluye y se convierte en estela y con el se convierte en surco. A veces tienes la sensación de estar arando en un barbecho, es cierto, pero vas dejando surco en el que en su momento germina lo que te has propuesto y si no cambias de terreno y buscas otro de más fértil. Pero no pares el arado ni la siembra de tu proyecto.

La columna que te sustenta frente al temporal es tu voluntad de seguir, de no parar. Es lo que convierte en imparable. Y aunque estés sola frente a tus decisiones siempre encontrarás una mano, un hombro y una sonrisa que te acogerán cuando estés a punto de perderte o desfallecer. Siempre que tu te dejes, claro.

Imagen @Tony Ingberg

El éxito es saber ir inventando el final de tu historia

Je ne t’attends pas au bout d’une ligne droite

Je sais qu’il faudra faire encore des détours

Et voir passer encore des jours et des jours

Mais sans que rien ne vienne éteindre notre hâte

Je sais que tu seras au bout de mes voyages

Je sais que tu viendras malgré tous les détours

Nous dormirons ensemble et nous ferons l’amour

Dans un monde réinventé à notre image.

Georges Moustaki : La Ligne Droite (Fragmentos)

 

El tiempo es un aliado y un enemigo, mejor dicho dispara fuego amigo y acostumbra a poner los proyectos personales y las situaciones en la picota. Si algo no sucede rápidamente es susceptible de ser perdido para siempre y esto es falso.

Hay situaciones personales que requieren maduración, reflexión y puesta en marcha y son cosas de que no suceden de un día para otro. Las que controlas tu al cien por cien son susceptibles de ser aceleradas en la medida que no dependen de nadie más pero las que estás fuera de tu zona de control necesitan su tiempo que lo marca quien las controla.

Es fácil perder la calma esperando, todo sería más fácil si sucedería al mismo ritmo que avanza el pensamiento pero ni es una situación real ni es deseable. Esperar te hace más fuerte, te convierte en más lúcido y te abre posibilidades de decidir con mayor criterio. La espera tiene sus riesgos porque puede ser que lo que tanto deseabas pierda interés y sea sustituido por otra cosa, otro proyecto u otra persona. Quien espera desespera.

En la vida tienes pocas certezas absolutas, un pesimista te diría que la única es que todo tiene un final y que el final de los finales es tu muerte. La vida está compuesta de pequeñas muertes, al final los ciclos vitales, las estaciones, las plantas necesitan un principio y un fin, un nacimiento y una muerte para que puedan ser. La muerte no es un final si no una etapa de paso de una situación a otra. El optimista te diría que lo importante no es el final si no el camino que estás recorriendo y que por este motivo, por los aprendizajes realizados en el trayecto siempre encontrarás una recompensa u otra que será lo que habrás ido creando mientras estabas en marcha.

Los extremos se tocan y el optimista y el pesimista acaban compartiendo una misma realidad pero con tonos vitales distintos, para uno el camino la espera es la esperanza de que algo buenos sucederá porque  los aprendizajes sólo pueden reportar cosas buenas mientras que para el otro el final será la culminación del fracaso vital, el vacío.

Una vida sin meandros, una vida en línea recta es una vida sin renuncias, sin pequeñas muertes cotidianas y por lo tanto sin aprendizajes. Ya sabes que la vida es contradictoria e incierta, a fin de cuentas nos la pasamos gestionando la incerteza iluminados por aquello que nos da sentido, por lo que es nuestro foco y nos permite seguir avanzando cuando el camino se vuelve complicado. El propio perdón, el perdonarnos y el perdonar a los demás es la consecuencia de una pequeña muerte, es como la fruta que para permitir que crezca un árbol tiene que descomponerse.

El éxito, el amor, el crecimiento, la realización no te esperan al final de una línea recta pero te esperan al final del camino si quieres o eres capaz ser fiel a aquello que te da sentido y tienes la imaginación para ir reescribiendo al final a medida que este se va acercando. Y esto forma parte de la huella que dejas.

 

El discreto encanto de la marca volátil

Tu aurais pu, mon vieux Joseph

Faire des petits avec Marie

Et leur apprendre ton métier

Comme ton père te l’avait appris

Pourquoi a-t-il fallu, Joseph

Que ton enfant, cet innocent

Ait eu ces étranges idées

Qui ont tant fait pleurer Marie?

Parfois je pense à toi, Joseph

Mon pauvre ami, lorsque l’on rit

De toi qui n’avais demandé

Qu’à vivre heureux avec Marie

Joseph de Georges Moustaki

De entre los personajes populares que siempre me han fascinado uno de ellos ha sido José. Hace algún tiempo dediqué un artículo a las personas que voluntariamente deciden vivir en el anonimato y paradójicamente su marca no deja huella y nuestro personaje de hoy siempre se me ha antojado uno de ellos.

Dentro de unos días se nos caerá encima el día del padre y este año no quiero desaprovechar la ocasión para reflexionar sobre el personaje al que históricamente se la ha considerado el ejemplo de la paternidad por antonomasia pero del que no sabemos nada o casi nada porque siempre ha resultado ser un personaje secundario, como uno de estos actores que son necesarios para que la trama se desarrolle pero que al final saben que no se van a llevar ningún Oscar.

Os haré una confesión personal, la figura de José, de San José para algunos, conforme han ido pasando los años se me ha ido presentando con más crudeza y lo he convertido en una especie de referente para aquellas situaciones en que la discreción y el silencio son necesarios aunque lo que me gustaría es decir mi opinión a gritos y también para aquellas situaciones en que es necesario aceptar una situación porque toca, porque la intuición dice que es necesario aguantar aunque las tripas digan lo contrario.

[bctt tweet=”¿Pueden ser el silencio y el anonimato, en favor de los demás, un proyecto personal?” username=”jordicollell”]

Que Georges Moustaki le dedicara una canción me sorprendió en su día cuando yo todavía consideraba que el personaje era un señor de barba blanca que había tenido la extraña suerte, si así se le puede llamar, de aparejarse con alguien que le fue metiendo de lío en lío y que lo soportó tan en silencio que su discreción hizo que pasara a la posteridad.

¿Es un personaje sin marca o es la destilación de la marca? Imaginemos la situación, que no es fácil, por lo menos trasladada a nuestra época actual, de alguien que sabe que no es el padre de quien se dice que es su hijo, que es el centro de las miradas irónicas por el embarazo de su mujer, que se tiene que jugar la vida para acompañar y defender una misión que no es la suya a sabiendas que el beneficio personal será escaso a nivel práctico. Vaya, que cualquiera de nosotros se plantearía tirar la toalla.

Y a pesar de todo el personaje persevera y está donde tiene que estar y cuando tiene que estar, aunque posiblemente el lugar no sea el que posiblemente hubiera escogido de haber tenido la posibilidad.

Para mi José es el más humano de los personajes de las historias que me contaba mi abuelo y que seguía con atención en el colegio mientras devoraba a hurtadillas el bocadillo del desayuno. Nunca ha sido un héroe, ni nadie a quien haya querido imitar porque, sinceramente, nunca he tenido claro qué era lo imitable, pero con los años se ha ido haciendo presente en mi vida, siempre le he visto como un ser humano común, uno como nosotros. Uno de tantos que lo único y quizás definitivo fue ser fiel su compromiso, a su intuición a pesar de que la situaciones pudieran parecer paradójicas. ¿Sin su huella volátil hubieran podido tirar adelante sus proyectos los otros actores, María y su hijo? ¿ De haber querido tener el protagonismo no se habría quedado en el personaje corriente que era y acabado en el olvido colectivo?

La discreción, el estar al servicio de una causa que no es estrictamente la nuestra pero a la que podemos acompañar para que pueda ser, el no abandonar cuando todo parece indicar que sería lo correcto ¿pueden ser atributos de marca personal?

¿Pueden ser el silencio y el anonimato, en favor de los demás, un proyecto personal? ¿Tienen cabida este tipo de situaciones en un mundo cambiante como es el nuestro?

Y en estos casos ¿qué significa ser elegido?

Muchas preguntas y pocas respuestas para un personaje que aparece año tras año y que sigue dando mucho de si.

Imagen Rafa? Olbi?ski