Una buena historia, la tuya, es tu mayor herramienta de comunicación.  Explícatela a ti mismo, explícasela al mundo pero no la escondas porque, te des cuenta o no, siempre estás dejando huella y los demás cuentan lo que ven o lo que pueden.

 

Tu storytelling no es una técnica publicitaria, es un acto de libertad a través del cual expones tu objetivo en la vida que es tu visión,  la manera de alcanzarlo que es  tu misión , las reglas con las que quieres hacerlo que son tus valores y por supuesto explicas tu propuesta de valor, aquello que tu puedes hacer para solucionar alguna necesidad y ser útil a los demás  y  que te  hace único.

 

Si no te explicas ni te ven ni te oyen simplemente no existes y te acaban ignorando o lo que puede ser peor, inventando.