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No te escondas tras el inglés cuando no sepas qué decir

Es verano, hace calor y las ideas fluyen con menor liquidez. El calor solidifica las ideas, al contrario de lo que sucede con el resto de materiales y elementos, el frío las licúa  y ayuda a expandirlas, la sombra es siempre una buena amiga y permite  que el pensamiento sea claro, eficaz y positivo.

Leo lo que sale publicado en Facebook y LinkedIn, cuando algo me interesa entro en las páginas correspondientes y siempre encuentro materiales dignos de interés. Las redes sociales son proveedoras de material de reflexión en bruto, sin contrastar, porque cualquiera puede escribir cualquier cosa y todo vale, todo cabe mientras no sea ofensivo para terceros de manera clara y directa.

Me choca el uso de anglicismos, el decir las cosas no por su nombre si no por el que le dan los otros. Tengo la sensación que quien tiene poco que decir o no domina lo que cuenta usa tecnicismos y anglicismos para poner fuera de combate a su interlocutor y para despistar a su cliente. Tengo la sospecha de que el uso de tecnicismos  y anglicismos es una cortina de humo para querer hacer ver que se está a la última y para esconder lo que falta, una auténtica propuesta de valor.

Si de lo que se trata, cuando hablamos de propuesta de valor,  es de ayudar a los demás a resolver problemas que les atormentan, si lo que decimos es que nos proponemos es curar el dolor de los demás en los aspectos más variados de su existencia, si lo que se quiere es ser útil, ¿por qué lo explicamos utilizando palabras que no sabemos si nuestro interlocutor entiende o le interesa entender? Mi hipótesis es que los que actúan de esta manera lo que pretenden es más quedarse satisfechos consigo mismos y con demostrar que saben lo que no saben que estar del lado del interlocutor para solucionarle algo.

Tenemos la suerte de tener un idioma rico y hablado por mas de quinientos millones de personas según una nota reciente del periódico La Vanguardia, y por  tanto, no tenemos excusa, si no usamos palabras propias es porque no queremos.

La próxima vez que participemos en una discusión, presentemos una propuesta, escribamos un artículo, demos una charla o un curso pensemos cómo podemos acercarnos más a nuestro público usando palabras próximas, familiares siempre que sea posible. En la búsqueda encontraremos mejores maneras de explicar lo que vamos a decir y convertiremos nuestro discurso en un discurso de valor.

Un ejercicio para este verano: Hacer una lista de los anglicismos que usamos más frecuentemente, buscar en la red los anglicismos que otros usan de manera habitual y poner al lado su equivalencia en nuestro idioma. Volveremos más ricos de las vacaciones.

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Las decisiones son para el verano, piénsalo bien

Uno de los aspectos más característicos de las vacaciones es que tenemos más tiempo para pensar en nosotros. No es que durante el año laboral no lo hagamos. Claro que pensamos en nosotros para protegernos, para alimentarnos, para satisfacer nuestras necesidades básicas, para no perder el trabajo -o la cabeza-,  pero a lo que me refiero es que no tenemos tiempo para pensar en el medio y largo plazo. Casi siempre lo postergamos porque tenemos cosas más urgentes que hacer, porque estamos cansados o porque nos da miedo abrir una puerta que en el fragor de la batalla del día a día no sepamos cómo cerrar y además tenemos alrededor nuestro otros estímulos que nos ayudan a llenar los momentos de soledad sean redes sociales, televisión, trabajo doméstico o el paso de los coches por la calle, todo vale con tal de que no tengamos ningún tiempo vacío a nuestra disposición.

Durante las vacaciones el fenómeno es a la inversa, nos vemos inmersos a una convivencia forzosa con las personas más próximas porque no existe la posibilidad de volver tarde para acabar un proyecto urgente, la cobertura de nuestros cachivaches electrónicos no siempre es la óptima, ya sea porque no llega al lugar dónde estamos, o porque el exceso de demanda pone el sistema de comunicaciones fuera de combate, o porque recibir y mandar datos es tan caro por el imperativo de la itinerancia que se hace prohibitivo. La consecuencia de todo ello es que por una parte disponemos de tiempo y por otra podemos ver la realidad sin la contaminación de otros asuntos, es decir, con perspectiva y es el caldo de cultivo favorable a la toma de decisiones grandes o pequeñas.

Para no dispersarnos en pensamientos inútiles y evitar que nuestra mente ejerza el mismo papel narcotizante que el televisor en momentos de zapping vale la pena tener a mano una batería de preguntas que nos ayuden a reflexionar sobre nosotros. Sin ánimos de amargar la existencia a individuos y familias he preparado algunas cuestiones que nos ayuden a abrir aclarar la situación en que nos encontramos, el punto de partida, que nos ayuden a pensar y si es preciso abran las puertas de las decisiones.

  • ¿Controlas tu vida? ¿Tienes la sensación de que detrás de lo que te sucede estás tu o de que son las circunstancias las que escriben tu agenda?
  • ¿Disparas sobre dianas o das palos de ciego? ¿En lo que haces y decides estás centrado en aquellas cosas en las que tienes algún tipo de influencia o vas andando a trompicones intentando cambiar lo que no depende de ti de ninguna manera? ¿Sabes identificar aquello en lo que realmente puedes influir?oñ
  • ¿Cuándo organizas tu agenda durante el año qué criterios utilizas para dar prioridad o no a los asuntos que van apareciendo?
  • ¿Tienes algún sueño que te gustaría cumplir? ¿tienes entre manos algún proyecto que te emocione?
  • ¿Tu vida está equilibrada? ¿Cuáles son las cosas importantes a las que quieres dedicar tu tiempo?:¿Familia? ¿trabajo? ¿amigos? ¿dinero? ¿salud?…
  • ¿Lo que haces tiene valor para los demás? ¿Les ayudas en algo? ¿Les tienes en cuenta? ¿O siempre hablas de ti?
  • ¿Cómo valoras tu salud? ¿Necesitas actuar para mejorarla?

Busca un cuaderno nuevo y ponte manos a la obra y si es posible dibuja un esquema con los resultados obtenidos poniéndote tu en el centro y los resultados conectados a su alrededor.

Y prepárate para tomar decisiones a la vuelta de vacaciones y en caso de duda pregúntame.

Feliz trabajo.

 

Imagen: @Edward Hopper “Gente al sol”