Seleccionar página

Después de varias semanas de silencio este blog recupera la voz. Junio ha sido un mes intenso y aunque siempre me cuesta aceptarlo, cuando tenemos por delante metas singulares que nos absorben mucha energía tenemos que priorizar.
El Personal Branding LabDay ha sido mi centro durante el último mes y la experiencia ha valido la pena porque  hemos dado un paso en la puesta de largo del personal branding como disciplina profesional y se empiezan a disipar en el horizonte los nubarrones de prácticas profesionales poco proclives a trabajar la marca de las personas en toda su integridad.

Las conclusiones más importantes del Personal Branding Lab Day de este año 2015 son que tenemos mucho trabajo por delante para reforzar las bases de actuación de los profesionales de la marca personal y que existe la voluntad de unir esfuerzos entre aquellos que pensamos que el personal branding es una disciplina de largo recorrido. Disponemos de un año para poner en marcha estos retos con la voluntad de que el Personal Brandig Lab Day del año 2016 cierre el ciclo fundacional para definir las competencias profesionales de los personal branders  y permita que el arte de conseguir que las personas sean conocidas, reconocidas, memorables y elegidas tenga un recorrido largo y consistente a lo largo del tiempo.

En realidad somos una profesión joven, muy joven. Ha llovido realmente poco desde que el 31 de agosto de 1997  se publicara en la revista Fast Company el artículo “The Brand Called You” que representó el pistoletazo de salida de lo que hoy nos está reuniendo en este auditorio: el Personal Branding.

De ser una profesión nueva, y por tanto completamente desconocida, a convertirse en menos de una década en una de las profesiones de futuro y con futuro. La misma revista Fast Company la incluía en un estudio publicado en mayo de este año 2015 dentro de los nuevas profesiones que estarán de moda dentro de 10 años gracias al cambio que se está produciendo y que se ha producido en la sociedad. Estaremos en el top profesional si no nos dormimos en los laureles.

De la nada a  tendencia en menos de 10 años es toda una proeza.

Y esto ha sido posible por dos motivos fundamentales:

  • La tendencia a la desaparición del trabajo remunerado vitalicio.
  • La eclosión y el empuje de las redes sociales.

Pensar que alguien pueda estar trabajando durante toda su vida laboral, o tan siquiera durante una parte importante de la misma en una única empresa o en un mismo entorno, es un espejismo del pasado. El futuro pasa por el trabajo por proyectos concretos que pueden encadenarse o no  en el mismo entorno empresarial y hasta en la misma empresa, pero que al final de los cuales las personas se renovarán o repetirán dependiendo de los resultados individuales obtenidos y de su capacidad de comunicarlos a las personas que tengan capacidad para contratarlos. Comunicar la trayectoria personal, dar a conocer la huella dejada en cada momento es ya una necesidad porque si no somos visibles no existimos y si no existimos ¿quién querrá trabajar con nosotros?

Las redes sociales son una herramienta fundamental para la difusión de nuestros mensajes. Ha habido un antes y un después. Antes se difundían los mensajes de quien tenía la capacidad de influir sobre los medios de comunicación o de pagar una campaña de comunicación, ahora cada uno de nosotros es capaz de llegar a quien quiera, esté donde esté, con un mínimo esfuerzo y un coste realmente bajo y asequible para todos los bolsillos. Y lo que es más importante: permite los diálogos de persona a persona, los diálogos individualizados y la conexión directa u ínica con el entorno emocional de cada persona.

Y por supuesto, el mundo de las cosas tangibles, el mundo off line en el que un apretón de manos cierra un trato y un abrazo sella una amistad sigue y seguirá existiendo.

Moverse en este entorno donde el común denominador es la incertidumbre no es una tarea sencilla, saber explicar en qué somos buenos, los éxitos obtenidos y hacerlo llegar hasta donde sea útil y necesario que llegue mientras se sigue manteniendo la actividad laboral tiene su punto de complejidad. Comunicar a los demás lo que realmente es cada persona, su identidad real, por encima de supuestos y de juicios de valor es de vital importancia ya que de ello depende y va a depender que los demás nos conozcan, nos reconozcan, nos recuerden y nos elijan. Y es aquí donde los personal branders tienen su papel estelar: ayudar a sus clientes a dejar una huella indeleble en el corazón de los demás.

Neus Arqués siempre recuerda sus conversaciones con Andrés Pérez Ortega sobre la soledad de los comienzos cuando estaban ellos y muy pocos más. Los personal branders en España se podían contar con los dedos de la mano y sobraba algún dedo. Hoy una búsqueda en Google ofrece miles  de entradas. Antes cabíamos en un despacho y hoy llenamos por lo menos alguna aula o algún que otro auditorio.

El personal branding ha calado. El concepto marca personal ya no suena a raro, se ha extendido y se habla mucho de marca personal, de branding personal, de marketing personal y de personal branding.

De hecho, cada día aparecen nuevos actores que se asocian al personal branding para ofrecer servicios de asesoría de imagen en el sentido más clásico, de posicionamiento on-line para salir dentro de los diez primeros lugares en una búsqueda de Google, de redacción de contenidos para webs y blogs, de ayuda para la mejora profesional o simplemente para hacer coaching en cualquiera de sus variedades.

Si dejamos que cualquiera pueda asociar cualquier cosa al personal branding, corremos el riesgo de confundir a la audiencia y hacer que se pierda en un mar propuestas que poco tienen que ver con el personal branding.
Si permitimos que  cualquiera pueda ponerse el sombrero de personal brander cuando le apetezca, estamos colaborando a la devaluación del concepto y favoreciendo que aparezcan personal branders de debajo de las piedras, como ha sucedido con los coachs, y si esto sucede, si cualquiera de las dos situaciones anteriores  suceden acabaremos cumpliendo la profecía de que el personal branding es una moda pasajera, es una de tantas estrategias de comunicación que han nacido de manos de creativos astutos pero que, por no tener una base sólida, han pasado de moda y han desaparecido.

Nos espera un hermoso trabajo hasta el próximo Personal Branding Lab Day.