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¿Pedir o no pedir? A mi me cuesta manifestar una necesidad y pedir ayuda. Es algo atávico, sin ninguna explicación racional pero lo cierto es que se me hace muy cuesta arriba. Y es un hecho que comparto siempre que puedo para ver por dónde se mueven las otras personas, sean clientes, alumnos, familiares, amigos o conocidos, y observo que no soy el único con reticencias.

Sin embargo, la colaboración, el trabajo en equipo y la interdependencia forman parte del paisaje laboral y personal y son poco compatibles con el hecho de no pedir.

Si no pedimos no rematamos nuestro mensaje y la marca personal queda coja. Al final lo que perseguimos cuando gestionamos nuestra marca es que los demás nos elijan y para que esto sea posible, si no lo pedimos, lo tenemos difícil.

El hecho de solicitar algo implica una gestión de las propias necesidades, no podemos pedir aquello que no tenemos claro o que no sabemos que necesitamos. En su origen, una petición, una demanda está fundamentada en el autoconocimiento, en el reconocimiento de una necesidad sea material o emocional. Es por esta razón que saber pedir está en la base de la gestión de nuestra marca personal.

¿Te atreves a pedir?

Si como dice el refrán en el comer y el rascar todo es empezar, algo parecido sucede con el hecho de pedir. Pero empezar es difícil porque en muchos casos se asocia a una debilidad basada en una absurda autarquía y también por el temor de recibir una respuesta negativa.

La psicóloga Heidi Grant en un artículo aparecido en la Harvard Business Review de junio de 2018 nos dice que en el entorno laboral entre el 75% y el 90% de la ayuda recibida de los compañeros de trabajo es consecuencia de una solicitud directa.

O pides o te quedas con lo puesto y sin ayuda. Y si te parece que molestas es mejor que busques la manera de hacerlo sin ser ni pesada ni invasora de la intimidad de otras personas. Lo que si parece ser cierto la mayoría de personas está dispuesta a prestar ayuda si alguien se lo pide y un 48%, según un estudio realizado en la Cornell University, está dispuesto a atender peticiones de extraños.

¿Qué ayuda a hacer las peticiones más efectivas?

Para Grant hay tres factores que ayudan a facilitar la petición y a garantizar la obtención de lo que se necesita.

  1. Pertenencia. Estar en el mismo grupo o colectivo facilita las cosas y también lo hace cuando se comparten objetivos. Reforzar la unión del equipo o el logro de los que son similares a nosotros o echar una mano a los que comparten unos orígenes hace fácil que se manifiesten las necesidades sin el temor de hacerse pesado y que las peticiones sean atendidas. También facilitan las cosas cuando la ayuda solicitada puede servir para alcanzar unos logros comunes.
  2. Identidad Positiva. Las maneras facilitan las cosas y no se refiere a los buenos modales si no al mensaje. Hacer que el receptor de la demanda de ayuda que es la mejor posicionada para ofrecerla y que no es un sujeto pasivo de la misma si no que lo que va a dar tiene sentido. Es mejor ser un contribuyente económico o de tiempo a un proyecto que una persona que da dinero o que ayuda, el matiz es importante porque la involucración es completamente distinta aunque los efectos faciales sean similares. La gratitud es también un factor de involucración, según un estudio de Boomerang citado por Grant el hecho de agradecer anticipadamente la prestación de la ayuda un “gracias anticipadas” o simplemente un “gracias” facilita mucho las cosas.
  3. Efectividad. Aunque parezca una evidencia, es importante que quien nos la vaya a dar vea claro que lo que se le pide sirve para algo, es decir, que le hace sentir útil y no simplemente un mero prestador. Es por esto que puede ser importante que pueda ver en el futuro los efectos de su ayuda.

¿Qué gana el que da? Los tres puntos anteriores nos dan la pista, el donante además de manifestar su altruismo refuerza su pertenencia sea a un grupo,  proyecto o persona, se siente emocional e identitariamente implicado y sabe que lo que hace tiene una finalidad de la que se le rendirán cuentas. Todo ello significa que el hecho de pedir y dar visto desde esta perspectiva es un ganar-ganar lo que ayuda al peticionario a no sentirse incómodo.

En definitiva, pide, hazlo siempre, da la oportunidad a los demás a que te ayuden pero ten muy claro lo que pides y como lo haces para que tu petición sea efectiva. Y si no te atreves no te quejes.