Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Fragmento de La poesía es un arma cargada de futuro de Gabriel Celaya

Vamos a entrar en la parte nuclear de tu marca personal. En aquello que aportas a los demás y en los problemas que les solucionas.

Ya no es suficiente aportar algo. De tanto repetirlo hemos dejado maltrecho el concepto. Lo que importa son los problemas que solucionas a los demás sean personas, empresas, instituciones o países. Debe de haber un antes y un después, una frustración, un dolor, una falta y una solución práctica. O te conviertes en el genio de Aladino o no hay negocio.

Este año le vas a dar otras mil vueltas a la propuesta de valor hasta que des en el clavo y lo sepas contar de maravilla.

Por qué es tan importante aportar soluciones

Todos vamos necesitados. Siempre tenemos algo que nos falta, nos duele o nos angustia. Aspiramos a tener una vida más o menos plena en la que podamos desarrollarnos como personas, pero la realidad se empecina en ponerle palos a nuestra rueda.

La propuesta de valor es esta capacidad para ayudar a los demás a que las cosas fluyan, para sacar los palos de las ruedas y para hacer que el dolor sea más leve o cobre sentido.

Si quieres que los demás te tengan en cuenta, te tomen en serio y se acuerden de ti soluciónales algo, alíviales algún dolor o cúbreles una necesidad.

Tu interés como marca y como persona será directamente proporcional al calibre del problema que solucionas y dicho calibre tiene un diámetro relativo, es diferente para cada persona.

¿Puede el valor ser una promesa?

Las soluciones siempre van precedidas por proyectos. Como persona eres una generadora de proyectos, de expectativas y de promesas que te explicas a ti misma y a los demás. Sin proyecto no hay solución si no respuestas mecánicas que algunas veces resultan contraproducentes.

Es por esto por lo que la propuesta de valor siempre va unida a un propósito. Para evitar respuestas mecánicas, para poner un filtro a las soluciones a los problemas y para ilusionar a los demás para que te sigan.

Si las soluciones responden a una visión determinada del mundo y de la vida y se apoyan en principios compartitos con los demás, lo que llamamos valores, se convierten en propuestas valiosas que al ejecutarlas pasan a ser realidades.

¿Qué tipo de problemas puedo solucionar?

Es una pregunta recurrente. Entiendo que te cueste saberte solucionador de problemas porque a veces no eres capaz de solucionarte los tuyos. Pero lo eres.

Lo más maravilloso de la especie humana es que generamos una red de valor en la que todos estamos comprometidos. Por esto podemos afirmar que nuestra identidad toma sentido cuan do tenemos en cuenta a los demás. Identidad y alteridad van cogidas de la mano o no van.

Así, mientras tú ayudas a otros alguien te está ayudando a ti.

En septiembre del año 2016 la Harvard Business Review publicó un interesante artículo titulado Los elementos del valor, escrito por Almquist, Senior y Bloch en el que reinterpretaban la pirámide Maslow desde la perspectiva de la aportación de valor.

Siguiendo el esquema de la pirámide de necesidades situaban en la base o primer nivel las necesidades funcionales, en el segundo nivel las emocionales, en el tercero las relacionadas con el cambio de vida y en la cúspide las de impacto social. Describieron en total treinta elementos.

¿Y a mi como me afecta? es posible que me preguntes. Voy a hacer mi interpretación de los elementos del valor en formato personal para que veas por donde pueden ir tus aportaciones.

Necesidades funcionales que puedes ayudar a cubrir:

  • Ahorro de tiempo que como sabes es oro.
  • Simplificar la vida, procesos y procedimientos
  • Ganar dinero
  • Ganar seguridad o evitar riesgos
  • Organizarse mejor
  • Integrar cosas que estaban dispersas
  • Conectarse con otras personas
  • Reducir esfuerzos
  • Eliminar cosas molestas
  • Reducir costes
  • Ofrecer cosas existentes, pero de mayor calidad
  • Tener más variedad para escoger
  • Aumentar el atractivo personal
  • Facilitar información

Necesidades emocionales a las que puedes aportar:

  • Reducir la ansiedad
  • Recompensar
  • Conexión con los recuerdos (nostalgia)
  • Diseño y estética
  • Valor de marca, valor como persona
  • Bienestar
  • Valor terapéutico
  • Diversión y entretenimiento
  • Atractivo
  • Abrir puertas

Necesidades de cambio de vida en las que puedes intervenir:

  • Esperanza
  • Puesta al día o reinvención
  • Motivación
  • Conexiones profundas: familiares, sociales
  • Afiliación, pertenencia

Necesidades de impacto social que puedes alimentar:

  • Propósito o auto transcendencia

¿Lo ves ahora más claro?

Aquí tienes unas pistas para actuar durante este año profundizar en tu propuesta de valor y mejorar la huella que dejas en los demás.