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Tu visión se hará clara sólo cuando mires dentro de tu corazón. Quién mira afuera, sueña. Quién mira dentro, despierta.”
Carl Jung

“Estaba cansada de su vida. Se sentía permanentemente insatisfecha y no encontraba ninguna razón que lo justificara. Tenía un marido que la quería con locura y a ella le parecía agobiante, en su trabajo la felicitaban con asiduidad y le costaba levantarse cada mañana, tenía la sensación de que el autobús pasaba siempre por la misma parada. No era feliz y le molestaba profundamente ver que su situación era mucho mejor que la de sus amigos.
Quería cambiar, quería que las cosas cambiaran, pero no sabía por dónde empezar ni que hacer.
Tenía una mentora en la que confiaba, pero últimamente se habían distanciado, no, era ella la que había dejado de visitarla. Si la llamaba quizás le podría dar alguna idea que le ayudara a levantar de nuevo la cabeza, necesitaba una hoja de ruta como agua de mayo y sólo ella podía dársela…”

Del libro nunca escrito de la experiencia.

Todo va como una seda hasta que un día te das cuenta de que no tienes vida, que haces lo que haces sin saber por qué y que los días pasan, pero en realidad no pasa nada. Yo lo llamo el síndrome del naufrago y curiosamente existe una patología que lleva el mismo nombre que sufren personas que están en proceso de abandonar una relación tóxica, encuentran que la vida no tiene sentido y se vuelven a aferrar a dicha relación. 

Transitar por la vida aferrados a una situación que, no tiene por qué ser negativa a simple vista a nivel social, pero que en el ámbito más personal no aporta nada, es algo más habitual de lo que pensamos. Y solemos darnos cuenta de ello los que lo hemos experimentado y conseguido salir de la relación tóxica con nosotros mismos y encontrado un camino hacia la plenitud identificando nuestro propósito.

Qué es el propósito

Se habla mucho de este término y estoy convencido que pocos lo sabrían definir con cierta soltura. Como muchas palabras viene del latín propositum que venía a significar el hecho de poner algo hacia delante, con intención de futuro y ha evolucionado hasta indicar la intención o ánimo de hacer o de dejar de hacer algo y también se refiere a un objetivo o meta. En tu vida, el propósito es aquello que quieres alcanzar y que, una vez descubierto, te da sentido, aunque eres libre de ir o no ir a buscarlo. Simon Sinek le llama el por qué.

Pero el propósito no surge de manera natural, no es algo congénito, aunque a veces se manifiesta de manera violenta, en ocasiones puede estar escondido toda la vida. Y lo más curioso es que tú tienes el tuyo que te está esperando y solo tienes que encontrarlo.

He aquí algunas ideas que te ayudarán a que se ponga en contacto contigo:

  1. Se crítica con el entorno. Las cosas pueden irte bien o mal, pero siempre pueden cambiar. Puedes hacer que cambien o puedes dejarlas como están. En cualquier caso, hay una elección por tu parte.Pregúntate si lo que estás viviendo es lo que quieres, aunque a nivel social de la sensación de que estás en el mejor de los mundos, si el coste de oportunidad que estás soportando te compensa. Si las cosas no van bien plantéate por qué te pasa lo que te pasa y si pudiera ser de otro modo. Nada es inamovible.
    Nos cuenta la psicóloga Inma Puig: “En la vida, el obediente llega donde quiere el que manda; el desobediente, al lugar al que desea” A veces las circunstancias mandan o lo parece.Pon un por qué delante de cada situación y no tengas reparos en no dejar títere con cabeza.
  1. Lee sobre pensamiento. Tú no eres más que un eslabón en la enorme cadena que es la humanidad. Importante, singular, único pero los que te han precedido se ha formulado preguntas cuyas respuestas pueden ayudarte a ver más claro. Hay muchos, muchísimos autores que pueden ayudarte a encontrar respuestas, desde los clásicos hasta tus coetáneos. Si quieres te puedo ayudar en tu búsqueda o busca a alguien que te ayude, pero, no dejes de formarte.
    Saber que formas parte de una cadena te bajará los humos si tienes el ego subido y te demostrará que no estás sola si tu moral está por los suelos.
  1. No te compares. Tu vida es tuya y de nadie más. Es fácil creer que la hierba siempre es más verde en los jardines ajenos y muchas veces no es así. A veces creemos que las cosas nos van peor o mejor que a los demás y, en el fondo, ¿qué más da? Si la comparación sirviera para avanzar tendría sentido, pero como la acabarás usando para machacarte más vale que sea práctica y lo dejes correr de entrada.
    Y nunca permitas que la comparación te pueda llevar al autoboicot bajo la forma del “no me lo merezco”
  1. Utiliza un método basado en preguntas:
    • ¿Cómo puedes cambiar el mundo? Porque tu puedes cambiar el mundo y no me refiero a grandes cambios estructurales, que también son posibles, si no a los cambios cotidianos en tu entorno inmediato. Pregúntate cómo te gustaría que te recordaran, es una pregunta que, por clásica resulta poco original, pero es muy útil y pocas personas se atreven a responderla con sinceridad. Provoca cambios.
    • Contribuir en algo positivo provoca siempre cambios a mejor. Me refiero a la propuesta de valor. Cuando sepas cómo puedes cambiar el mundo es importante que aterrices y pienses que pues hacer que sea útil para los demás, pregúntate siempre qué puedes hacer por los demás.La utilidad puede ir desde solucionar problemas prácticos, ahorrarles costes, enseñarles algo nuevo, ofrecerles tu experiencia, aportarles sentido a través del diseño o evitándoles riesgos. Y esto es solo una pequeña muestra.
    • ¿Qué te gusta? Es posible que puedas hacer muchas cosas útiles para los demás, pero es importante que disfrutes con lo que hagas. De entre todas las propuestas de valor posibles separa aquellas que te hacen especialmente feliz.
    • ¿En qué eres bueno? Si tienes que tomar una decisión sobre como ayudar a los demás empieza por aquello que sea más sencillo, aquello en lo que no debes invertir porque ya lo tienes. Comienza por lo que eres bueno y mientras tanto fórmate en lo que no dominas, pero no dejes de ponerte en marcha. Recuerda que lo mejor es enemigo de lo bueno.
  1. Ponle nombres a las cosas e irás dibujando tu mapa
    • Si descubres cómo cambiar el mundo y puedes hacer algo que aporte desarrollas tu propósito.
    • Si cambias el mundo haciendo lo que te gusta tienes una vocación.
    • Si sabes en que eres bueno y haces lo que te gusta encuentras tu pasión.
    • Si tu pasión aporta valor puede ser tu profesión.

Si trabajas todos los puntos anteriores y acabas formulando tu propósito tendrás en tus manos una brújula que te señalará tu norte en cualquier ocasión y te permitirá:

  • Decidir entre diversas opciones cuando se presenten. Rechaza todo lo que te aleja de tu propósito.
  • Ir dando trompicones por la vida, tendrás un camino claro y un cuaderno de ruta definido.
  • Hacer una aportación al mundo y dejar huella.