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Juan estaba al volante de su coche en una carretera al Norte de mi país, era una noche fría y la carretera estaba mal iluminada. Conducía de manera rutinaria, con el piloto automático puesto, y en un estado de sopor vegetativo provocado por el cansancio de la reunión que había dejado, la calefacción del automóvil y el hecho de estarse preguntando que quería hacer de su vida. Estaba en una encrucijada personal y profesional, se sentía vacío y en su interior, una voz le decía que tenía que pasar algo importante. De repente, el faro de una furgoneta le cegó y le hizo volver a la realidad. Dio un golpe de volante, pisó ligeramente el freno acabando en un extraño zigzag que le alejó del peligro. Bañado en un sudor frío, y con las pupilas dilatadas, se dijo a si mismo que a partir de ya quería dejar de trabajar para otros y convertirse en su propio jefe.

Fue su momento de la verdad y al cabo de un año había comprado la mayoría de las acciones de su empresa.

Hay momentos y momentos, y algunos marcan la vida para siempre. Pero sea cual sea la intensidad del instante, siempre se empieza subiendo un primer escalón y tomando una decisión importante.

De la forma en cómo se da el primer paso, depende el ritmo y el éxito del proyecto. Como cuenta la sabiduría popular, los viajes en solitario acaban más rápido, pero los que se hacen en compañía llegan más lejos.

Si quieres iniciar el viaje de tu marca personal, identifica tu momento de la verdad. Todos tenemos el nuestro, o los nuestros, porque nadie ha dicho que sólo pueda haber uno y cuéntalo, ponlo al principio de tu relato. No dejes que la vergüenza o el auto menosprecio impidan que lo compartas con los demás.

Las personas tendemos a creer y confiar en aquellos que son como nosotros. Las historias personales nos acercan y nos ayudan a entender las emociones que se esconden detrás de las decisiones fundamentales. Ponerte en un plano distinto al de tú a tú te aleja de tu interlocutor le empuja al desinterés o al aburrimiento.

Un mensaje o un relato potente puede echarse a perder por el simple hecho de no suscitar el interés inmediato y para ello transmitir honestamente emociones facilita mucho el camino. Sin emoción, el relato se generaliza y por ser uno más acaba siendo uno menos provocando la desconexión.

Si quieres dejarte acompañar para llegar más lejos en el viaje a tu marca personal te recomiendo que leas mi último libro “Los Cuatro Escalones. Sube a la cima de tu marca personal”: https://www.profiteditorial.com/libro/los-cuatro-escalones/