Mariluz salió de la reunión entre sorprendida y perpleja. Mantenía desde hacía mucho tiempo una actividad incesante para mantener al día y en perfecto estado de revista a todos sus contactos. Desayunaba, comía, cenaba y atendía por teléfono a la demanda siempre que se lo pedían o cuando su proactividad se lo aconsejaba. Solo me falta dormir con ellos-decía en su habitual tono distendido-para tener una vida al cien por cien dedicada a mis contactos. Aprovechaba cualquier ocasión para asistir a cualquier acto social que apareciese por el horizonte, charlas, presentaciones de libros, seminarios y hasta lecturas de tesis doctorales. Cualquier ocasión es buena para mantener una presencia activa, decía, y es que a demás lo llevo en la sangre.

A pesar de tanto trajín hacía tiempo que su facturación apuntaba claramente a la baja. Y lo que conseguía era lo que, a nivel personal, menos le llenaba de todo cuanto ofrecía.  Tenía buena ideas y mejores intenciones que no acababan de fraguar y un equipo fiel que se encargaba de transformar sus ideas en un relato interesante pero los buenos resultados no llegaban. Parecía que había un cisma entre lo que quería y lo que su público esperaba de ella.

La reunión de marras no había ido mal. Quería información sobre cómo la veían y lo había conseguido, pero el alcohol aplicado sobre una herida abierta escuece y esto es lo que había experimentado. Sus clientes no sabían a que se dedicaba realmente y la tenían encasillada en una sola actividad a pesar de todos los esfuerzos realizados para explicarlo y explicarse. 

Apuntes para un diario de la vida, fragmento inédito y apócrifo.

La percepción que los demás tiene sobre ti en algunas ocasiones no se corresponde con lo que tu querrías que fuera. Hay sesgos en la información que producen distorsiones en la percepción. Hay información que tu tienes y que a sabiendas o no, no compartes con los demás y viceversa, tu entorno dispone de información sobre ti que tú desconoces. La manera de acercarte a la transparencia, situación en la que la realidad y lo percibido tienden a coincidir, es conociéndote mejor por la parte que te concierne sólo a ti y preguntando cuando sean los demás los que disponen de la información. Autoconocimiento y feedback son las piedras angulares de la transparencia.

La introspección y la búsqueda de información son fundamentales para homogeneizar la información sobre ti pero siempre se refieren a un momento determinado del tiempo. Por lo que si lo que te interesa es la transparencia tienes que evitar que se vuelva a producir un gap informativo.

En el caso de Mariluz la necesidad de saber por qué sus clientes la tenían encasillada en una sola actividad la llevó a pedir información y la obtuvo. Otra cosa es que le gustara o no. Y hasta aquí la actuación es impecable. A partir de aquí puede cambiar lo que considere oportuno pero este cambio lo tendrá que mantener a lo largo del tiempo o habrá sido inútil. También podría haberse preguntado o informado sobre lo que transmite como profesional más allá de su oferta concreta, si su manera de hacer la acercaba a su público y la hacía merecedora de su confianza o debía cambiar alguna de sus actitudes y hábitos.

Recuerdo el caso de un responsable comercial de un servicio relacionado con el crecimiento personal que en su tiempo libre era una persona muy juerguista, tanto, que su entorno sólo lo relacionaba con el jolgorio. Cuando ofrecía un producto relacionado con las personas y su crecimiento no le tomaban en serio, veían sólo su parte fiestera y no ofrecía la necesaria credibilidad y confianza. ¿Será una de sus astracanadas?, se preguntaban. No vendió ni uno.

La coherencia personal como base del liderazgo consciente

Una persona es coherente cuando actúa de acuerdo con sus principios y valores. Cuando una persona dice una cosa y hace lo contrario decimos que es incoherente. La incoherencia genera falsas expectativas en los demás y por lo tanto decepción. Es tan incoherente el que no predica con el ejemplo como el que lleva una vida determinada y en un momento dado quiere aparentar lo contrario, como en el caso del responsable comercial comentado anteriormente.

El líder consciente conoce sus sombras y sus creencias limitantes y trabaja para hacerles frente. Su acción se basa en principios, está orientado a la ética, no a la competitividad por la competitividad y entre sus valores se incluyen la honestidad y la transparencia.

La transparencia es una actitud y como tal se puede educar y mejorar. El liderazgo desde la consciencia, el nuevo liderazgo, apuesta por la mejora y el aprendizaje continuos y la transparencia ocupa un lugar preeminente. Un líder consciente se esforzará en que su imagen sea el fiel reflejo de su persona, de su propósito y de su propuesta de valor. Hacer lo contrario le convertirá en un esperpento, una imagen distorsionada de si mismo que asustará a propios y extraños.

El camino hacia la coherencia personal

Durante mi trayectoria profesional he tenido la ocasión de conocer a muchas personas y he podido analizar sus perfiles personales. A continuación, te ofrezco algunos aspectos a tener en cuenta para avanzar con paso decido hacia la coherencia personal:

  1. Identifica tu propósito. Es el primer hito a tener en cuenta para poder ser coherente.  El propósito es tu brújula personal que te indica tu norte, tu camino a seguir, el por qué estás en el mundo. Sin tener identificado tu propósito no puedes hablar de coherencia porque no tienes un rumbo definido y la deriva es todo lo contrario de la coherencia.
  2. Explica tu propósito. Si no te explicas, te inventan. Este es uno de mis principios básicos y te sugiero que lo adoptes como propio. En tu mensaje personal haz que tu propósito ocupe un lugar preferente. Recuerda el mensaje de Simon Sinek, lo primero que nos acerca a los demás es el propósito compartido, no es lo que hacemos si no por qué lo hacemos. Y tu eres la única persona con autoridad suficiente para dar a conocer tu propósito, no dejes que nadie lo haga por ti.
  3. Cuida tus señales. En la vida todo deja marca, todo deja huella, todo deja rastro. Estás dejando constantemente señales sobre lo que haces y sobre quien eres. Si lo que haces no es coherente con el propósito que has dado a conocer entrarás en el bucle del esperpento, tu imagen estará distorsionada como la de un espejo cómico y los demás te verán de este modo. Si lo que explicas va de honestidad, se honesta. Si la verdad es uno de tus principios básicos mantente fiel a el y no mientas. Si predicas el cambio, se tu la primera en cambiar.  Si dices creer en las personas no las desacredites gratuitamente.
  4. Guarda tu ego en el armario. La coherencia puede llevarte a hacer cosas que no te gusten y a tragarte algunos sapos. Te pueden criticar por los resultados que has obtenido y puede que no seas la mejor en muchas cosas. Asúmelo y sigue adelante con lo que indique tu propósito. Asume que liderar es tener en cuenta a los demás y a veces esto representa ceder algo de ti. Si tu ego ruge recuerda tu propósito.
  5. Escucha. Y añadiría, escúchate. Sin una escucha activa no podrás saber lo que te sucede y lo que piensan los demás de ti. Escuchar va más allá de tener los oídos abiertos porque también pasa por actuar con tus interlocutores, por preguntar con sentido. Escuchar es ofrecer confianza a las personas par que abran su corazón y esto implica también abrirse. No vale ser el paño de lágrimas de todo el mundo y no abrir el corazón a nadie. O te pones en situación de igual a igual o la escucha siempre será imperfecta. Si no das, si no cedes tu intimidad no conseguirás la suficiente apertura en los demás para que quieran hablar de ti contigo. Y, repito otra vez, si no te abres no te explicas y te acabarán inventando.
  6. Aprende a ser vulnerable. Es cierto que todo lo que cuentes sobre ti puede ser utilizado en tu contra, pero pregúntate si no vale la pena correr el riesgo. ¿Cuándo pierdes más, escondiéndote o dándote a conocer? Si no te atreves a ser vulnerable te encerrarás en tu torre de marfil y puede suceder que la historia pase por tu lado sin ni siquiera mirarte. 
  7. Mantén tus compromisos. Es relativamente fácil, si eres una persona con un cierto crisma, arrastrar a los demás a actuar. No defraudes las ilusiones y las esperanzas que has creado y mantente fiel a los tuyos. Mantener, ser fiel a tus compromisos, es el primer indicador de tu coherencia personal. El líder consciente siempre mantiene sus compromisos porque si ve que no puede hacerlo sabe decir no.
  8. Di no cuando sea necesario. Nadie te va a criticar si dices no a lo que no puedas abarcar o que no veas claro, pero hazlo bien y a tiempo. Un no a destiempo es lo mismo que ser infiel a los compromisos. Recuerda que no estás sola y cuando los demás ya han invertido tiempo y recursos no es el momento de abandonarlos. 

La coherencia será uno de tus puntales para poder liderar desde la consciencia.