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No por recurrente la pregunta deja de tener actualidad. ¿Especialista o Generalista? Los clientes en momentos de cambio profesional sufren si perciben que su perfil no tiene experiencias muy concretas y recurrentes en algún aspecto profesional. Los estudiantes, los actuales o los futuros universitarios, dudan una y otra vez en si escoger un grado de visión amplia u otro más centrado en un área en concreto.

Centrando la cuestión

Los medios informan que las universidades no ofrecen estudios adaptados a las necesidades del mercado, que faltan especialistas para cubrir las demandas que coyunturalmente aparecen y que cambian dependiendo del momento, de la empresa o del sector.

La empleabilidad quiere erigirse como factor discriminante, cuanta más especialización se supone que hay mayores posibilidades de ser contratado. Pero ¿es esto cierto?

Posiblemente las visiones a corto y a largo difieran. Un artículo de la Harvard Business Review que he leído recientemente afirma que “los generalistas tienen mejores trabajos que los especialistas”.  Los profesores Jennifer Merluzzi, Tulane University, y Damon Phillips, Columbia Business School, hicieron una investigación sobre un grupo de postgraduados en los cursos 2008 y 2009, llegando a la conclusión que diez años más tarde los alumni de perfil generalista tenían posiciones mejor pagadas que sus compañeros más especializados.

Quiénes son especialistas y quienes generalistas

Especialista y generalista se puede definir a partir de la formación, en las etapas tempranas de su trayectoria profesional, o de su experiencia cuando ya ha realizado un recorrido profesional.

La formación muy dirigida a un objetivo profesional, la formación especializada, puede permitir una rápida incorporación al mercado de trabajo siempre que durante el proceso educativo no se haya convertida en obsoleta. El mundo cambia tan rápidamente que lo que hoy es puntero dentro de cinco años puede estar desfasado. Formarse en un proceso o en una técnica como base para el desarrollo profesional es ponerse grilletes para el crecimiento a medio plazo. Por el contrario, los planes curriculares que contemplan procesos de conocimiento abiertos a la realidad en sus más variadas posibilidades ofrecen un punto de partida mas amplio que posteriormente se puede acotar a través puestas al día en materias más concretas.

La experiencia, independientemente de la base formativa, también puede conducir a un enfoque generalista o especializado. En el primero incluiríamos a aquellos profesionales que ha trabajado en diversos sectores y en diversas posiciones, aunque en algunos casos puedan estar más focalizados en un área que en otra. Los especialistas suelen ser monosector o monoposición durante largos periodos de práctica profesional.

Pan para hoy, hambre para mañana

El aprendizaje de por vida, longlife learning, es una de las soluciones a la hiperespecialización. Adquirir nuevas competencias profesionales en previsión de la futura demanda y antes de que se destruyan puestos de trabajo por la propia evolución y mejora de la tecnología que sustituya personas por procesos gestionados por la inteligencia artificial, puede ser una salida, aunque no siempre será posible la clarividencia o la capacidad de adaptación.

Basar los procesos formativos o profesionales en actividades centradas en las necesidades a corto plazo olvidando las competencias que permitan la gestión de entornos sujetos a cambios continuos puede acabar siendo una condena al ostracismo laboral o a la salida traumática del mercado con peajes para la reincorporación.

Los antiguos vigilantes de las caravanas del Lejano Oeste solían dormir con un oído pegado al suelo y con un ojo abierto para hacer frente a las amenazas inesperadas, algo así ya va siendo necesario en la vida profesional. El que se duerma en los laureles o en la cómoda repetición o en la especialización no estará capacitado para gestionar los cambios que se vayan produciendo año tras año, mes tras mes, semana tras semana y día tras día. Lo que se avecina y lo que ya está ocurriendo no se trata de un problema de mayor o menor salario si no de supervivencia pura y dura.

Y por otra parte las empresas necesitan de personas suficientemente versátiles para gestionar situaciones que ni existen ahora ni se pueden predecir.

Gestionar la incertidumbre

La incapacidad para prever una situación se llama incertidumbre. Y si no podemos prever algo por lo menos hemos de ser capaces de ir gestionando el cambio y las situaciones conforme se vayan produciendo. La incertidumbre, el riesgo en general, puede crear situaciones de amigabilidad o de aversión y en el punto medio se sitúa la posibilidad de convivir de la mejor manera posible.

Gestionar nos sugiere el hecho de dirigir o administrar algo y esto es precisamente lo que podemos hacer con la incertidumbre y con el cambio. Por una parte, se requieren conocimientos específicos, habilidades basadas en el funcionamiento de las cosas, y por otras competencias para gestionar las emociones y las relaciones con las personas.

El cambio en el mundo de las cosas, la tecnología, por ejemplo, genera nuevas relaciones entre y con las personas que requieren un aprendizaje. Gestionar la incertidumbre pasa por dotarse de las herramientas para convivir con una nueva visión con las personas, sus emociones y las nuestras.

Volviendo a la pregunta inicial, ¿quién está más capacitado para gestionar la incertidumbre, un especialista o un generalista?

El enfoque generalista o especialista se incrusta, como no podía ser de otro modo, en nuestra marca y los demás tenderán a etiquetarnos sin que exista término medio. Puede ser que en un momento dado estemos adoptando un rol especialista, las circunstancias marcan la agenda, aunque nuestro enfoque no lo sea. Marca y rol forman parte de este todo, aunque no son idénticos, el primero tiene un enfoque coyuntural y el segundo estratégico.

La gestión de la marca personal nos permite una vez más afinar la percepción que los demás puedan tener de nosotros independientemente de las circunstancias para evitar ser etiquetados. Si nuestro enfoque vital y profesional es generalista lo hemos de incorporar a nuestro relato y viceversa. No podemos permitirnos una visión desenfocada o perderemos oportunidades.

Como siempre, o te explicas o te inventan.