“Es absurdo que un hombre gobierne a otros cuando no se puede gobernar a sí mismo (Absurdum est ut alios regat, qui seipsum regere nescit)”.  Proverbio latino.

El liderazgo es uno de los temas recurrentes de conversación y debate. Le hemos dado vueltas y vueltas y todavía sigue estando de actualidad. A pesar de que se ha escrito mucho sobre el mismo acabas teniendo la sensación de que no hay ninguna aportación que sea definitiva y que a pesar de la recurrencia de los conceptos y de las reflexiones siempre parece que empiezas desde cero.

¿Por qué creo que el liderazgo seguirá marcando tendencia durante este año y los que le seguirán? 

La pandemia nos ha dado otro empujón para hacernos cambiar el enfoque que teníamos de las cosas, de las relaciones, de las personas y, por supuesto, del liderazgo. La historia de la humanidad, la tuya y la mía, tiene un largo recorrido en el que se ha reflexionado sobre casi todo, pero en los momentos de cambio es necesario hacer inventario y volver a dar a cada cosa el nombre que le corresponde y que en etapas anteriores el uso había dejado maltrecho. Los momentos de cambio también lo son de redefinición y en esto estamos, redefiniendo estilos, conceptos y miradas.

¿Cuál es la nueva mirada del líder?

Hablamos mucho de cambio de paradigma y casi siempre nos referimos a factores externos a las personas que obligan a leer la realidad usando gafas nuevas. Un nuevo paradigma, una nueva manera de ver e interpretar el mundo, es algo muy individual e íntimo, nace en cada uno de nosotros y se nutre de la relación con los demás. El liderazgo no es ajeno a las nuevas miradas porque está encarnado en la realidad y al mismo tiempo es un agente del cambio.

Un líder hace que las personas se muevan alrededor de un propósito para lograr unos objetivos.  Decía Lao Tzu que el mal líder es aquel a quien los suyos desprecian, el buen líder es aquel al que los suyos halagan y el gran líder es aquel que hace que su gente diga: Lo hemos hecho nosotros. 

Liderar se una de aquellas palabras que por el uso ha acabado vaciándose de contenido y se ha devaluado. Tiene que ver con la influencia y la persuasión, con la capacidad de hacer que los demás hagan de motu propia cosas que no harían de manera natural y sin embargo no tiene nada que ver con el engaño y la manipulación. Todos nos apuntamos a ser líderes porque tiene algo de aspiracional, es una de las competencias soft que se exigen a nivel curricular y quien no se define como tal parece que está desvalido y que no tiene un lugar en las organizaciones. Genera estrés a quien cree que no está a la altura de las circunstancias y a quien afirma serlo sin acabar de estar convencido de que lo es. Y la buena noticia es que todos somos y podemos ser líderes, cada uno a su escala y dependiendo de lo que nos propongamos en la vida.

¿Cuántos tipos de líder conoces?

Hay muchas tipologías de líder según la manera que tienen de interactuar con los demás. Depende del entorno en que se mueva, de su historia personal y de cómo se proyecta a lo largo del tiempo. Hay personas que durante su recorrido vital han ejercido diversos tipos de liderazgo y en cada una de ellas han puesto de manifiesto su autenticidad. En este sentido podemos afirmar que el estilo puede ser evolutivo porque crece se afianza y cambio conforme lo va haciendo la persona empujada por su trayectoria personal y por la influencia del entorno. Ninguno de nosotros es inmune a la historia.

Yendo más al detalle nos encontramos con líderes que son:

Autoritarios cuando impone su criterio por encima del de los otros. 

Despóticos cuando abusan de su autoridad. 

Democráticos cuando consensuan las decisiones con su equipo.

Participativo cuando promueven la participación de los demás y tienen en cuenta sus opiniones. Y seguramente me quedo corto en la tipología.

Así, dirigen personas desde la razón, la fuerza, la autoridad, la influencia o el convencimiento. Pero en los momentos de cambio de paradigma como el actual se vislumbra un nuevo modelo de liderazgo desde la conciencia, el liderazgo consciente.

¿Qué es un líder consciente?

El líder consciente es aquel que comparte siete principios básicos que van desde la dependencia hasta la independencia y la interdependencia. Estos principios son: Autoconocimiento, propósito, independencia, se basa en principios, gestiona emociones, circularidad y responsabilidad.

  1. Autoconocimiento. El líder consciente trabaja permanentemente su autoconocimiento, conoce sus miedos, sus sombras y creencias limitantes y por eso se sabe sanar, regenerar, reinventar, autocriticar y corregir y tiene la valentía para hacerlo.
  2. Propósito. Conoce y sabe explicar su propósito que es su motor. Trabaja con visión, perseverancia y determinación. Su propósito es compartido con los otros a los que inspira y ayuda a encontrar sentido en sus vidas y sus actos.
  3. Independencia. No sigue las reglas del statu quo y lo desafía cuando hace falta. Nada a contracorriente a pesar de que le pueda suponer trabas. Rechaza la jerarquía por la jerarquía, el mando impuesto, la diferencia de clases y el tener. No escoge lo que es moral ni el que es políticamente correcto si no aquello que liga con sus principios.
  4. Competencias basadas en emociones. Está orientado hacia la ética y no a la competitividad. Es heroico y no “egoico”. Sus valores son entre otros, honestidad, transparencia, amor, cuidar el entorno, la verdad, la equidad, la cohesión y la libertad. Es generoso hasta el punto de poner en riesgo su seguridad.
  5. Gestor de emociones. Conoce y sabe gestionar sus emociones y las de los demás. Es empático, practica la escucha activa, mantiene las relaciones con asertividad y tiene conciencia social.
  6. Circularidad. Su patrón de trabajo es inminentemente circular nunca vertical y por tanto el éxito es siempre del grupo. Lo aplica a todos los entornos grupales en que interactúa: familia, ocio, grupos sociales, empresas y sociedad. El equipo lo sigue por qué es inspirador.
  7. Responsabilidad. Es responsable de todas sus acciones y no acepta jugar el rol de víctima de las circunstancias. Y esta es la fortaleza que le permite asumir cualquier prueba que le envíe la vida.

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