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Cuando hablamos de marcar la agenda nos referimos, en el lenguaje más usual, a la capacidad de los medios de comunicación de influir en la percepción del público sobre lo que es importante o no cuando debería ser el propio público, las personas, quien definiera sus prioridades.

En nuestra vida más que los medios de comunicación es posible que haya personas  que intenten marcar  nuestras prioridades  prescindiendo de nuestra voluntad y de nuestros intereses.

Marcar la agenda sin nuestro consentimiento es, se mire por donde se mire, una forma de manipulación. Si nuestros objetivos, nuestros proyectos, nuestras prioridades, nuestras relaciones y la planificación de nuestro día a día nos vienen impuestos, nos convertimos en un artefacto al servicio de otros.

¿Quién puede intentar marcar nuestra agenda? ¿Quién puede estar interesado en manipularnos?

[bctt tweet=” A las personas con una marca personal potente nadie les marca la agenda.”]

Las formas de influir en nuestro día a día y en nuestra estrategia son la mayoría veces muy sutiles, difíciles de percibir y nos solemos dar cuenta cuando ha pasado mucho tiempo o se producen circunstancias excepcionales que las ponen en evidencia.

Que nos marquen la agenda es una forma de control y quien quiere controlarnos es porque o bien desconfía de nosotros, o nos tiene temor y se siente inseguro. Las personas seguras de si mismas no necesitan controlar a los demás y cuando lo tienen que hacer por su función utilizan los mecanismos establecidos en las organizaciones y que forman parte de los procesos de control interno.

La forma mas frecuente de manipular es el chantaje, ya sea de tipo emocional o físico. El chantaje emocional puede venir de todos los niveles de relación ya sean subordinados, personas de nuestro mismo nivel o de nuestros superiores jerárquicos, se producen cuando no hay argumentos tangibles a los que poder apelar y ocurre tanto en nuestra actividad laboral como en nuestras relaciones más íntimas. En muchas ocasiones viene definido por agravios comparativos que lo que promueven de manera consciente o no crearnos un estado de mala consciencia, de inseguridad o de boicot para desestabilizarnos y obligarnos a tomar acciones en contra de nuestra voluntad inmediata o abandonar actividades que hemos emprendido. El chantaje físico se materializa con la  amenaza de dejarnos  solos ante el peligro y es una forma entre muchas de deslealtad, quien nos amenaza con dejarnos con el culo al aire, o lo hace sin más, rompe la débil línea de la confianza.

El chantajista es capaz de justificar sus actos aludiendo agravios reales o imaginarios que le hayamos podido producir en un intento de pasarnos la culpa de algo que no hemos cometido. Su propia inseguridad le hace vivir la ficción de que es una víctima cuando en realidad no es más que un acosador.

¿Cómo podemos hacer frente a este tipo de situaciones? La manera más eficaz de evitar que nos marquen la agenda es tener claros nuestro foco y nuestros objetivos. Las personas que saben  lo que quieren y como lograrlo son difícilmente manipulables.

Los intentos de manipular nuestra agenda y nuestra vida se desactivan haciendo caso omiso y siguiendo nuestro camino aunque corramos el riesgo de tener que hacerlo solos y teniendo claro que si nos equivocamos tendremos que asumir nuestro error y que si acertamos crearemos más inseguridad en nuestros manipuladores porque se sentirán prescindibles.

Quien vive al día sin hacer el esfuerzo para plantearse dónde quiere llegar y qué quiere conseguir está en situación de debilidad frente a manipuladores y chantajistas y puede caer en sus garras porque quien no ha definido su camino no puede andar solo por la vida y la posibilidad de verse abandonado se le hace insoportable. Cuando gestionamos nuestra marca personal tenemos  claro cual es nuestro foco y esto nos da la tranquilidad de que sabemos lo que queremos y   cómo queremos alcanzarlo y esto nos da la seguridad de poder ir solos o acompañados pero sabiendo que en ningún caso nos apartaremos de nuestro camino. A las personas con una marca personal potente nadie les marca la agenda.