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Los libros son peligrosos. Los mejores deberían ser etiquetados con un “Esto podría cambiar tu vida”

(Helen Exley)

“…siempre le asaltaba la misma duda cuando llegaba al final de una conversación de trabajo. Era una duda pegajosa que nunca acababa de desprenderse y la ponía contra las cuerdas. Se veía a si misma cabalgando en un galope frenético sin el poder de dominar la bestia, con medio cuerpo fuera de la montura, a punto de ser arrastrada. Necesitaba aprender a tomar el control, pero cuanto más lo intentaba, más cambiaba el ritmo y lo aprendido dejaba de serle útil…”

 Del libro perdido de Las Verdades Eternas

Hay personas que se conforman con lo que tienen, lo que hacen o con lo que son. Se encuentran cómodas dejando que la vida las lleve de un sitio a otro o las mantenga en el mismo punto, lo mismo da. Son felices sabiéndose piezas de quita y pon según las necesidades y hasta algunas veces les mueve el servicio a la empresa o a la comunidad. Cambian los accidentes del camino por un confortable viaje con billete comprado por otros.

Otras personas viven en el cambio. No buscan el movimiento por el propio movimiento, pero saben que comparten un entorno cambiante y que pueden influir en el curso de los acontecimientos. No son felices cuando ven que la vida les empuja sin tener el timón o sin saber a que puerto se dirigen. Son conscientes de que caminar por la vida no es como ir en bicicleta, que se aprende y no se olvida si no que tienen que incorporar nuevos pasos que les permitan mantenerse en pie y seguir avanzando.

Llega un día que a las primeras, alguien les pide que se bajen en un punto del camino porque, aunque no estaba previsto, se acabó el trayecto. Y se encuentran perdidas, en un lugar desconocido y tambaleándose por haber olvidado la capacidad de avanzar por sus propios medios.

Estar en un grupo o en otro depende de la suerte y de la propia elección. Algunos a pesar de la comodidad se preguntan si la vida que viven es la que quieren y algunos, hasta saltan en plena marcha y se pasan al otro grupo.

Para moverse en un mundo cambiante es imprescindible irse adaptando al terreno y aprender nuevas habilidades para sobrevivir en cada situación. No hacerlo significa dejar de avanzar, perderse y hasta desaparecer.

Verdades y mentiras del lifelong learning

Estamos en un entorno cambiante, mucho y de manera muy rápida, frenética e imprevisible. Se desmoronan certezas, verdades como templos, aparecen nuevos problemas y otras maneras de vivir y comportarse. Las soluciones son de corta vida porque la causa que las creó se ha transformado en otra cosa a la que hay que hacer frente con nuevas alternativas. Le llamamos liquidez porque como un fluido se escurre entre lo dedos y se convierte en incontenible.

La realidad requiere estar aprendiendo constantemente o parar, no hay término medio. O te mueves o te mueven.

Frente a esta situación aparecen multitud de ofertas con soluciones para aprender nuevas habilidades para poder adaptarte a la realidad cambiante. Unas ponen en la mano un pez y las otras enseñan a pescar.

El lifelong learning, el aprendizaje de por vida cobra su pleno sentido cuando ofrece las herramientas para no perder la habilidad de pescar ayudando a adaptar al pescador a la realidad cambiante. El sucedáneo se centra en ofrecer herramientas que bajo la apariencia de solucionar un problema acaba creando dependencia.

En definitiva, si tu aprendizaje pasa por las manos de personajes que te proponen soluciones puramente instrumentales como si fueran definitivas, huye, lejos, con todas tus fuerzas o tómatelo como lo que es, como algo pasajero porque cuando un artefacto caduca, le sucede otro cuyo funcionamiento acabarás aprendiendo y así hasta que te canses.

El aprendizaje continuo va más allá de lo instrumental y ofrece contenidos que ayudan a comprender el mundo para interactuar con el, modificarlo a mejor y customizarlo a la medida de cada cual para que sea más amigable y habitable.

En algún momento los programadores de cobol y fortran parecía que dominaban el mundo y el mercado y al final los que no se han reciclado han visto menguar su demanda hasta mínimos impensables. Muchos centraron su futuro en aprendizajes que sólo eran temporales y de recorrido más corto que su vida profesional. Los analistas de sistemas, con todas las restricciones, han tenido un recorrido más largo y una adaptación distinta.

En el terreno que me es propio la inversión de ponerse al día en redes sociales es temporal mientras que irte formando como consultor de personas es de largo recorrido.

¿Por dónde pasa el lifelong learning?

Basándome en mi experiencia, suelo sintetizarlo en los siguientes puntos:

  1. Céntrate en lo que eres bueno, que te gusta y que es útil para los demás. No se trata de buscar la manera de obtener dinero fácil si no de ofrecer el mejor servicio a la sociedad y que encima te haga feliz. Si a través de la formación pretendes buscar la gloria has cogido el metro equivocado, la gloria viene o no en función de lo útil que puedes llegar a ser. Mantener conocimientos atávicos puede ser de utilidad, volviendo a los programadores de lenguajes antiguos que han sobrevivido y debido a que quedan pocos pueden llegar a tener ingresos importantes para ayudar al mantenimiento de empresas que no han podido cambiar o actualizar sus sistemas.
  2. Aprende a conocer la realidad. Saber por dónde puede evolucionar el mundo no es cuestión de magia si no de investigación. Si te centras en el corto plazo te formarás en materias que posiblemente estén obsoletas al acabar la propia formación. Tienes dos opciones, optar por las tendencias y actuar en consecuencia o convertirte en generalista capaz de crecer al mismo ritmo que cambia la realidad. Otra vez lo temporal y lo permanente se convierten en materia de elección.
  3. Dibuja tu estrategia. Va íntimamente unida al punto anterior, visualiza tu situación en el tiempo y prepara los pasos necesarios para conseguir lo que quieras. Puedes equivocarte, pero nadie te impide volver a empezar desde el punto en que estés, no te engañes pensando que un error te llevará a partir de cero. Tener más o menos claro el fin te ayudará a pasar los momentos críticos en los que todo te parecerá negativo y que tu formación no sirve para nada.
  4. Ponte metas realistas. El avance incremental es más digerible que el cambio radical por lo que vete pensando en descomponer tu proceso en tramos abordables, medibles y que te supongan el mínimo coste posible tanto material o medible en dinero como personal porque como el don de la ubicuidad solo lo tienen los santos y los superhéroes, no podrás estar en dos sitios a la vez.
  5. Si puedes, fórmate en equipo. Búscate la complicidad de alguien cercano que a su vez esté en un momento similar al tuyo o que comparta tus objetivos, tendrás más posibilidades de no caer en el camino.
  6. Usa el medio que te sea más afín. Afortunadamente las ofertas son muy amplias. Las universidades ofrecen programas reglados presenciales y on-line que se adaptarán a tu disponibilidad de tiempo, existen instituciones que ofrecen formación no oficial de buena calidad y que en algunos casos se anticipan a las propias universidades. Puedes utilizar los miles de MOOCs que existen (Massive Open On Line Courses) que ofrecen las mejores universidades, suelen ser gratuitos y abiertos a todos los usuarios y algunas instituciones ofrecen certificados tras un examen y el pago de tasas. También puedes ir por libre leyendo, escuchando podcasts o asistiendo a conferencias. Por medios que no quede y no te los acabarás.
  7. Valora el binomio temporal-permanente. Combina tus puestas al día, las que te permiten llenar el plato a corto plazo y las que te pueden asegurar tener la despensa llena durante años. Sobretodo no te confundas.
  8. Se fiel a ti misma. Cuando traces tu plan es importante compartirlo, buscar opiniones de confianza, pero no dejes que nadie decida por ti. Huye de los enteradillos que te dirán lo que tienes que hacer o te dibujarán situaciones apocalípticas en las que dormir debajo de un puente será el paraíso. No te los creas y ve a la tuya.

A principios de este año situaba el aprendizaje continuo como una de las tendencias del año 2020, jugaba concierta ventaja porque el life long learning o es un hábito vital o no es y los hábitos siempre son tendencia.