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Cuando un político o un empresario o una persona como tú y yo se centra sólo en su visibilidad corre el riesgo de acabar engullido por el sistema…

Fragmento apócrifo de Los Cuatro Escalones de Jordi Collell

Cada vez que me sumerjo en las redes sociales tengo la sensación de vivir en un mundo irreal, inconsistente y demasiado líquido. No es nada nuevo, pero en los últimos tiempos mi perplejidad se ha recrudecido y os voy a explicar el por qué. Todavía dan mucha guerra los voceros de la visibilidad por la visibilidad, con poco contenido y estrategia aunque de esto somos en parte responsables los que nos dedicamos a la marca personal.

Mario es un empresario que produce pequeños artefactos para mascotas, perros y gatos, con la finalidad de que sus propietarios controlen la situación y vivan más tranquilos y los animales no corran riesgos.

María tiene un despacho profesional que ofrece asesoría a pequeños empresarios y autónomos sobre fiscalidad y gestión administrativa. Tiene una metodología muy particular y un curso a distancia para que sus clientes ganen autonomía y dependan menos de ella en su día a día.

Tuve la oportunidad de conocer y colaborar con ambos en la promoción de sus productos y servicios cuando estaban en dos momentos radicalmente distintos.

María llegó a mi a través de las redes sociales pidiendo ayuda porque su negocio estaba estancado y, a pesar de haber hecho todo lo posible para darle aliento, los resultados eran cada vez más descorazonadores. Ambos tienen las identidades personales y empresariales modificadas por razones de confidencialidad.

Había acudido un año atrás a una agencia de marketing on line que le habían prometido un rápido posicionamiento y un crecimiento exponencial de su cartera. Le ofrecieron un pack todo incluido en el que se le solicitó responder a un cuestionario, valorar los ingresos mensuales esperados, definir dentro de una plantilla las especificidades de su negocio y… del resto, se encargaban los consultores de la agencia. Le prometieron un reporte mensual de las actividades realizadas.

Diez meses más tarde y con un movimiento significativo en las redes sociales, María no recibía llamadas de nuevos clientes y algunos de los antiguos empezaron a irse con otros competidores. Cuando comenzamos a valorar lo que había sucedido nos dimos cuenta de que había empezado la casa por el tejado y que su mensaje ni convencía ni seducía a su público.

Mario me contactó a través de LinkedIn. Tenía su negocio en marcha y su comunicación era íntegramente off line, con una presencia en redes sociales débil. Las ventas no le iban mal, pero estaba convencido de que podía llegar a un público mucho más amplio si se daba a conocer a través de la red.

Trabajamos a fondo su público, lo que les prometía, la propuesta de valor dentro de su modelo de negocio, elaboramos material audiovisual en el que explicaba por qué los propietarios de perros tenían que confiar en el y bastantes cosas más que de momento no tienen relevancia.

Tardamos cuatro meses en tener preparado todo el trabajo para el lanzamiento on line pero al cabo de un año su facturación había crecido un cuarenta por ciento y conservaba intactos sus clientes tradicionales que, como muestra de fidelidad y satisfacción le apoyaron consus comentarios en su nueva singladura.

Te podría hablar también de clientes que han llegado a mi después de pasar por las manos de publicitarios con larga experiencia on line que por querer aplicar viejos métodos han sufrido reveses y desengaños. Básicamente se basaban en el ruido y en la insistencia antes que en la persuasión.

Te pongo estos dos ejemplos porque sigo viendo en las redes sociales profesionales del personal branding que actúan como encantadores de serpientes, que repiten mensajes que tiene un trasfondo más embaucador que persuasor. Y que prometen visibilidad y conversiones de manera si n instantánea con plazos muy cortos y con un trabajo nulo o bajo por parte de sus clientes.

Si estás lanzando tu negocio y quieres ser su mejor embajador y necesitas ayuda externa fíjate en los siguientes aspectos:

  1. Mira su página web y observa los servicios que ofrece, Si parece la cueva de Alí Babá y da desde cursos y conferencias a asesoría a particulares y empresas pasando por gestión de contenidos desconfía. Quien mucho abarca poco aprieta.
  2. Fíjate en su experiencia previa. Alguien que ofrece soporte a empresarios o lo es o lo sigue siendo o no sabe de lo que habla. Busca a alguien como tu que te pueda entender y ayudar y que no sea una cloaca de tu dinero.
  3. Presta atención a su manera de comunicar. Si habla sólo de el tanto en pasado como en futuro, ponle una cruz. Te interesa alguien que piense poco en si mismo y mucho en sus clientes. Quien te cuente cada día donde está y cómo está de ocupado te hará un flaco servicio, quien guarde tiempo para ti te ayudará a crecer.
  4. Da un vistazo a su formación. La vida es una buena escuela pero un edifico sin cimientos por bonito que sea se puede hundir con todo lo que lleva dentro. ¿Acudirías a un médico que ha aprendido su oficio de la práctica sin pasar por la universidad?
  5. Por último, fíjate en si tiene algo en común contigo a no. Si no compartes nada de nada mejor busca a otra persona, evita los malentendidos.

Volvamos al principio, si quieres que te vean crece tanto como puedas para que tu mensaje sea potente. Esto lleva cierto tiempo, pero los resultados son siempre eficaces. Y si dudas pregunta.

Si quieres dejarte acompañar para llegar más lejos en el viaje a tu marca personal te recomiendo que leas mi último libro “Los Cuatro Escalones. Sube a la cima de tu marca personal”: https://www.profiteditorial.com/libro/los-cuatro-escalones/