La vida es un torbellino. A mi me recuerda a aquellas flores que cuando las soplas se desmontan y esparcen una nube de pequeños paracaídas que una vez en el suelo se convierten en plantas y de nuevo en flores. Nuestra vida es un ciclo que se renueva tantas veces como sea necesario con la única condición de que nos atrevamos a soplar la flor.

Siempre podemos volver a empezar de nuevo, de cero, casi de nuevo y casi de cero, con condiciones, con restricciones, pero siempre podemos replantearnos el presente y el futuro a la luz del pasado que nos da conocimiento y experiencia si somos capaces de leerlo.

Una de las razones para gestionar nuestra marca personal es que nos da el fuelle necesario para soplar tantas veces como sea necesario para abrir nuevas perspectivas vitales, personales, profesionales y de nuestra relación con los demás.  Y permite hacerlo de manera organizada, sencilla y para los que así lo decidan, acompañada. Lo único que se necesita es que cada cual tenga la visión, las ganas y la valentía de iniciar el proceso.

Si gestionamos nuestra marca personal en solitario es posible que avancemos más rápidamente pero si lo hacemos acompañados de la mano de un experto llegaremos con total certeza más lejos.

  • Para dar el primer paso es importante reconocer la necesidad de cambio que no significa hacer un borrón y cuenta nueva si no el querer replantearse la realidad de una manera activa, objetiva y con la voluntad de romper viejos moldes si es necesario. Y sobre todo, en un entorno de respeto y con una actitud de perdón hacia uno mismo. Perdonar es aceptar los errores y las culpas con la voluntad de aprender de ellos para iniciar una etapa nueva.

El cambio en marca personal es una actitud de apertura hacia lo nuevo sin olvidar que el pasado es fuente de experiencia e inspiración.

  • El segundo paso es la pérdida de pudor, del temor a vernos desnudos y tal como somos. Si queremos gestionar la huella que dejamos es imprescindible saber realmente como somos, sin vestidos y sin maquillajes. Enfrentarse a la propia imagen delante del espejo cuesta mucho porque requiere el coraje de romper con la creencia de nuestra identidad ya que es posible que durante años nos hayamos imaginado que éramos de una manera y en realidad somos distintos.

Para iniciar un cambio personal es necesario saber cómo somos y no tener miedo a desnudarnos.

  • Finalmente hemos de tener presente que la gestión de la propia marca tiene un inicio pero sólo se acaba cuando dejamos este mundo y esto quiere decir que deberemos tener la valentía de no dejar de soplar. Porque la nuestra vida está en constante evolución y nuestra huella cambia, se adapta y se transforma con ella y de vez en cuando hemos de darnos la posibilidad de hacer las cosas nuevas o de volver a empezar. Aunque lo que realmente cuesta es la primera vez ya que cuando  iniciamos la gestión de la marca personal incorporamos herramientas y desarrollamos actitudes que nos servirán durante toda nuestra vida.

Cuando damos el primer paso en la gestión de nuestra marca personal incorporamos herramientas y desarrollamos actitudes que nos servirán durante el resto de nuestra vida.

¿Podemos permitirnos la frivolidad de no intentarlo? Si te atreves ya sabes que puedes contar conmigo.

Imagen @Catrin Wez-Stein