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Aquel momento que flota
nos toca con su misterio.
Tendremos siempre el presente
roto por aquel momento.

José Hierro: “El buen momento alegría” (1947)

“Le abordó en su despacho sin mediar ninguna necesidad concreta, para decirle que le había decepcionado y perdido la confianza. Lanzó una ristra de reproches, alegatos demostrativos, a cuál peor, de los desmanes que había cometido en los últimos meses y sin ofrecer ninguna posibilidad de defensa se fue dejándole boquiabierto.

Él se dio cuenta de que en aquel preciso momento algo se había roto. A pesar de que era consciente de que se trataba de un arrebato, de uno más, algo se había roto y costaría de componer. No sabía si tenía razón o no, eso ya no importaba, porque lo que realmente hizo mella en su interior fue la absoluta inoportunidad del momento.”

Del libro nunca escrito de la vida.

¿Cuántos momentos como el mostrado al principio te ha tocado vivir?

¿Cuántos has provocado por no saber administrarlos? Sea lo que fuere, no hay lugar a duda de que si tu comportamiento deja huella en el corazón de los demás, la manera como gestionas tus momentos forma parte de tu marca personal.

Ir al grano, hablar de manera directa, sin tapujos, expresando los sentimientos y emociones a bocajarro está de moda. En muchos ámbitos se valora como un rasgo de liderazgo la inmediatez más que las formas. También se considera un rasgo de integridad personal y de naturalidad, el hablar de manera directa, quizás por lo del que quien primero dispara tiene ventaja o porque la verdad, aunque duela, tiene que decirse cuanto más rápido mejor.

Cuando se trata de gestionar situaciones, resulta interesante tener algunas pautas sobre las que apoyarse y aquí tienes algunas que te pueden ayudar:

  1. Gestionar momentos es gestionar emociones. Si cuando queremos comunicar algo, te centras más en tus tripas que en tu cerebro, es que las emociones o los estados de ánimo te están dominando. Puedes estar muy enfadada, dolida, sentir asco, sorprendida o simplemente triste. Si dejas que tu momento emocional domine sobre lo que quieres hacer o decir el resultado puede alejarse de tus expectativas. Tener un cierto control sobre tus emociones siempre es positivo. Y si no te sientes capaz de controlarte mejor calla.
  2. Tener razón no es suficiente. La razón no es patente de corso, que la tengas, no te autoriza a esgrimirla de cualquier manera y depende de cómo lo hagas, te desautoriza. La razón, a parte de tenerse, debe de suponerse, por lo que las formas son vitales. Aunque si no tienes razón, y además muestras malas formas, el fracaso es doble.
  3. Sin empatía no hay buena comunicación. Si no quieres, no puedes o no sabes comprender las emociones o los sentimientos de tu interlocutor tu mensaje llegará devaluado, si es que llega. Si eres capaz de detectar el mejor momento para emitir tu mensaje tu comunicación será un éxito. Y cuando creas que no es el momento adecuado, calla.
  4. No reproches. Básate en hechos y no enseñes la ristra de reproches que seguro tienes preparada. Mira al futuro y no te encalles en lo que está pasado y no tiene arreglo, utiliza la experiencia pretérita como muestra de tu malestar y punto. Piensa en clave de futuro.
  5. No cierres puertas. Si tu intención no es romper, no lo hagas. Deja una puerta abierta al cambio o, mucho mejor, propón tu misma sus vías. Pregunta por posibles caminos para superar la situación que te ha creado malestar y poder seguir trabajando juntos. Irte sin una propuesta puede ser leído como voluntad de ruptura.
  6. El error siempre tiene coste. Si gestionas mal el momento, si te equivocas, pasa algo, tenlo por seguro. Y quien te diga lo contrario miente. El error tiene coste y se paga, y el precio puede ser una pérdida definitiva, puedes perder un amigo o un colaborador sin quererlo.
  7. No olvides que siempre estás gestionando tu marca. Lo que hagas en un momento concreto puede volverse en tu contra. Y las voces corren y tu reputación se resiente.

Como norma general cuenta hasta diez antes de manifestar opiniones negativas a otra persona, hazlo con delicadeza y pensando en clave de futuro. Y aunque en un momento dado quieras romper la manera como lo hagas será relevante y tendrá consecuencias. Vale más una buena relación que quedarte descansada.