Ni el sueño y su pueblo de imágenes rotas,
ni el delirio y su espuma profética,
ni el amor con sus dientes y uñas nos bastan.
Más allá de nosotros,
en las fronteras del ser y el estar,
una vida más vida nos reclama.

Fragmento de Más allá del amor de Octavio Paz

Todos los principios tienen algo de proyectivo, me gusta imaginarme que pasará y si lo ideal se acaba convirtiendo en real. Las tendencias van de esto, de proyectar una corriente de comportamiento o de opinión que creemos que se convertirá en moda o comportamiento común. Después de un año movido y para muchos malo, me resulta especialmente morboso especular sobre lo que me gustaría que pasara. Es algo que hago repetitivamente cada inicio de año y este no tiene porque ser de menos. Así que vayamos al grano y pong-amonos a especular.

  1. Redescubriremos el compromiso colectivo. Algunas veces me siento tocado por el halo profético y me asusto. El año pasado comenzaba el primer artículo del año con este apunte sobre tendencias y resulta que durante los meses de pandemia hemos descubierto que somos algo más que individualidad y durante el presente ejercicio seguiremos profundizando en el concepto. No es nada nuevo, desconfiad de quienes lo dan como novedad, si somos marca personal es porque hay otras marcas, la individualidad, la personalidad, sin la alteridad, sin los demás, sin lo colectivo pierden el sentido.
  2. Le daremos otras mil vueltas a la propuesta de valor. Porque es imprescindible, desde los lejanos tiempos de Dale Carnegie que sabemos que sólo interesamos a los demás si solucionamos algún problema. Y seguimos sin enterarnos. Porque no estamos solos y lo colectivo importa, porque sin valor no hay proyecto, sin proyecto no hay cambio y sin cambio no hay huella, no hay marca. 
  3. Seguiremos valorando la fuerza del contenido. Aunque parece que vivimos en entornos fútiles, etéreos, gaseosos, donde todo cabe y donde el máximo desorden es la norma quien sea capaz de desafiar el principio de la entropía y dar sentido a lo aparentemente inconexo tendrá una ventaja comparativa. Hablar por hablar, vacilar y no aportar seguirá siendo penalizado de manera creciente. Si no tienes nada que explicar plantéate callar, por tu bien y el de todos.
  4. Adoraremos el posibilismo consciente. No es que las utopías dejen de tener sentido, todo lo contrario. Pero si queremos cambiar el mundo seguiremos empezando por un producto mínimo viable o nos perderemos por las ramas porque lo óptimo seguirá siendo enemigo de lo bueno. 
  5. El liderazgo será consciente. Liderar es una de aquellas palabras que a causa del mal uso se ha vaciado de contenido y devaluado. Hemos visto muchos tipos de líderes, algunos autoritarios, otros democráticos, bastantes despóticos y muchos menos participativos. Todos ellos dirigen personas desde la razón, la fuerza, la autoridad, la influencia o el convencimiento. En estos tiempos de cambio de paradigma lo que se llevará es el liderazgo desde la consciencia, el liderazgo consciente.
  1. Nuestros proyectos estarán encarnados en el propósito o no serán. La alteridad de la que hablábamos antes es la convergencia de propósitos. Nos movemos en el frágil equilibrio de lo que me da sentido, lo que se hacer y lo que me da dinero. Sin lo primero el resto no tiene sentido y este ha sido posiblemente uno de los grandes descubrimientos del pasado confinamiento, aunque sea una verdad de Perogrullo. Si la propuesta de valor no bebe del propósito nunca se convertirá en proyecto sólido, se disolverá cual azucarillo en una cuchara.
  1. El populismo seguirá siendo el corrosivo del alma colectiva. Y el populismo empieza en cada uno de nosotros cuando no aplicamos el espíritu crítico a lo que nos rodea, cuando nos creemos que nuestras emociones son todo el territorio y somos incapaces de discernir lo que es verdad de lo que nos gustaría que lo fuera. La gestión de la marca personal desde una visión crítica es el mejor antídoto para que nadie nos tome el pelo y para que no nos lo tomemos a nosotros mismos.
  1. Negociar seguirá siendo imaginar nuevos escenarios. Tendremos que huir de quien nos quiera convencer de que o se gana o se pierde, que la esencia es inamovible y que sólo hay blanco o negro. Y como en el apartado anterior hemos de aplicarnos el cuento a nosotros mismos. Ganar o perder son términos relativos y siempre hay una opción buena para todos. Es esencia de marca personal.
  1. Seguiremos aprendiendo a aprender y a desaprender. Porque el life long learning va de esto, de incorporar nuevoa conocimiento y mirdas renovadas enterrando lo obsoleto. En esto estamos igual que el año pasado y seguirá siendo tendencia indefinidamente.
  1. Las redes sociales seguirán siendo un elemento estructural. Aunque le pese al amigo Pérez Ortega, las redes sociales seguirán siendo el elemento democratizador de nuestra marca personal y el blog nuestro hogar. Aunque las estamos desacralizando y devolviendo a su justa medida como herramientas que son. Te podrás tomar vacaciones sociales y seguirás viviendo, te lo digo por experiencia.

Bonus. Seguirás reorganizando tu vida. Hay cosas que han venido para quedarse como el teletrabajo, la intraemprendeduría y el no vivir del cuento. Así como trabajar por proyecto. Y también la incertidumbre y la gestión de la precariedad. Si lo haces bien podrás apañártelas, si te lo montas mal sufrirás. Pero nada, nada, te puede impedir ser feliz. 

Si quieres te acompaño en este bonito viaje por el año que comienza.